sábado, 3 de mayo de 2014

¿Educar en mentalidades?

¿Qué pretendo enseñar? Aún hoy es preocupante que después de casi un semestre entero no tengo la respuesta a esta pregunta ¿debería enseñar los contenidos académicos de los planes? ¿debería enseñar lo que yo creo que les puede ser de utilidad? ¿debería enseñar actitudes/comportamientos?
Recuerdo claramente haber leído un programa sobre actitud emprendedora, en concreto debías lograr que los estudiantes fueran creativos ¿cómo lo lograrías? ¡Claro! Era indispensable estudiar y aprender el concepto de creatividad, una vez aprendido al parecer podíamos asumir que los estudiantes sabrían qué es ser creativo y por consiguiente lo serían. Fin. Pasamos al siguiente “tema”….
Entonces me surgió una pregunta ¿cómo se enseña a ser creativo? O una más esencial ¿se puede enseñar a ser creativo?  

Quizá esta es la parte que más me ha costado digerir sobre el programa: Es importante trabajar actitudes, comportamientos y sobre todo mentalidades, pero ¿es posible enseñar esto dentro de un salón de clases? Es cierto que nuestro impacto en buena medida depende de ello: más allá de los números ¿cuántos estudiantes han cambiado sus expectativas de vida y sus compromisos con su educación a partir de mi intervención de 3 horas a la semana durante un semestre? Prefiero evitar pensar en una respuesta a esto.Y, en caso de ser posible ¿Qué actitudes o mentalidades quisiera enseñar? eso lo decide cada uno de nosotros ¿basándonos en qué cosa? Objetivamente en nuestras creencias, en lo que yo, tú o cualquier PEM creemos que puede serles útil a lo largo de la vida.

El sistema político ha diseñado al sistema educativo para respondes a sus propias necesidades y no a las necesidades del hombre como sujeto en desarrollo, como bien remarca Fullat la educación institucional siempre será política y privilegiará el desarrollo del sujeto en y para la sociedad y no al sujeto en y por sí mismo.

Desde que dejamos de ser puramente animales hemos basado nuestro desarrollo en la transmisión no genética de los conocimientos que posibilitan nuestra supervivencia: a esto llamamos cultura; esta cultura ha sido tan fuerte que ha logrado suprimir los instintos animales y someterlos a cánones sociales, ha creado conceptos, ideas y pensamientos, ha construido castillos en el aire sobre una base de realidad.
Nosotros, los hombres, hemos creado el bien y el mal, hemos adjetivado los hechos.

Desde pequeño, quizá incluso desde el vientre materno, el niño comienza a ser enculturado, primeramente a través de los lenguajes, después a través de la refinación de conceptos e ideas, de historias y mitologías, de expectativas, reglas y normas de convivencia. Una de mis clases favoritas fue la clase de pensamiento nahua, -In ixtli, in yollotl. Dar al hombre, un rostro, dotarlo de un corazón, porque, a diferencia de los animales, el hombre no nace, se hace ¿hacer un hombre? Labor de sabios y me excluyo de esa categoría.

In ixtli, in yollotl se forma desde el hogar, en acciones cotidianas, sencillas que van dotando de sentido la vida del pequeño y que le van presentando una visión sobre el mundo, el niño depende del mayor para aprender qué es lo bueno, aún no se ha formado, no está listo para discernir, en su mente no hay cosas buenas o cosas malas, esos adjetivos pertenecen al mundo de la cultura que se le impondrá, por ello concuerdo con Fullat en que educar (no solo en la escuela) implica un acto de violencia, un transgredir al otro y modificarlo en su pensamiento o comportamiento, implica un acto de poder.  

La conformación de la conciencia y la identidad deben responder en primera instancia a las necesidades del sujeto, y en segunda instancia a su relación con la sociedad; y es esta conciencia, particular e individual,  la que permitirá dictaminar la utilidad y validez de cualquier categoría moral.

Me es difícil pensar en colocar o elegir valores para etiquetar mi aula, para practicar o trabajar, aún así lo hago. Lo que es importante para algunos puede ser insignificante para otros: mi banderín de “respeto” se ahoga cuando al salir de mi clase entran a otra donde el maestro los sobaja y mi mismo banderín me hunde junto con él al ver que ponen más dedicación en su clase que en la mía, porque en esa clase hay “exigencia”.


Considero que mi deber es más bien orientar, guiar, más que enseñar o educar. Responder a sus preguntas con otras preguntas que les permitan reflexionar y reflexionarse, no dar respuestas hechas, no decirles qué es bueno o qué es malo, sino invitarlos a pensar por sí mismos qué es lo que ellos creen que es lo mejor asumiendo responsabilidades e implicaciones de sus decisiones. Al final prefiero que se basen en sus propias creencias que en las mías que les son ajenas. Esa es la forma en que espero aproximarme o vislumbrar aunque sea desde lejos, lejos, un pedacito del educar para sí.

5 comentarios:

  1. Gracias Ana por compartir esta lectura, sin duda alguna la propuesta teórica de Fullat no podía pasar desapercibida por mí, una pedagoga la cual comparte algunas cuestiones con este autor.

    Su propuesta le dio justo en el punto a nuestra labor como PEM´s, ya que Fullat propone una educación definida como “una actividad antropogénica por excelencia”, conceptualizando al hombre como un ser que está en construcción, y así como menciona que su educación está en riesgo siempre (esto por la decisión que tomen en el transcurso de su vida), yo los invito a ser parte de esa decisión, la cual es: seguir construyéndose como hombres; seamos parte de esa educación y de ese proceso en que se forma el ser humano.

    No nos encontramos tan desconectados de la concepción que Fullat tiene acerca del hombre: considerándolo como ser natural, como un cuerpo con herencia biológica y creador de su cultura, que junto con los otros son parte de ella, desarrolla una vida psíquica y espiritual, y lo más importante es que nuca termina por hacerse. Es un ser no echo, no concluido, sino un ser abierto al futuro y eso lo tenemos muy claro o eso quiero pensar.

    Una vez que recordamos que es el ser, podemos pasar a la educación; y si el hombre está por hacerse, si es un ser inconcluso y abierto al futuro, es en la educación donde se irá engendrando, moldeando; aquí es donde entramos como apoyo para su construcción constante e inserción al mundo, guiándolo en el descubrimiento de sus habilidades con las cuales puede regular si vida.

    Deben saber que tomando el esquema tradicional de la educación, tres núcleos lo configuran:
    Profesor-alumno- y saber. Según el que se valore más, se tendrán actividades diferentes (enseñar, aprender, animar).

    Sin embargo este esquema es muy limitado, aquí ¿Dónde queda la educación?, es un modelo insuficiente, ya que educar no es más que mediar entre el educador y el educando (docente-alumno), además de ser la vinculación entre el educando y sus metas.

    No perdamos de vista los puntos de partida de toda educación: 1º se necesita de una herencia bilógica la cual se modifica por el medio natural (hombre en construcción); 2º punto de partida es el educador; 3º es específicamente humano, que distingue el resultado de la actividad educadora, es decir la forma de que algo sea de cierta manera; y la 4º es el ideal a seguir.

    No veamos a la educación como una actividad compleja, estoy de acuerdo que intervienen infinidad de acciones, ideas, personas, sentimientos, instituciones y demás; pero pretendamos hacer de la educación un saber globalizador, una intervención de nosotros como PEM´s sobre la conducta de nuestros alumnos, de manera positiva y objetiva; intervenciones que irán produciendo un proceso que modifique y/o refuercen las conductas iniciales de nuestros alumnos para ampliar su visión de lo que son y quieren ser.

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  2. Coincido contigo Ana en que tratamos de ser diferentes a los demás profesores y de que los alumnos traten de crecer por si mismos y te decepciona ver como ponen mayor esfuerzo en otras materias solo porque hay exigencia. Ya hemos dicho que educar no es una tarea sencilla pero también no podemos ver a la educación como algo imposible o una actividad compleja debemos como PEMs dar lo mejor de si mismos y tener en cuenta que como dice Fullat hombre construcción y esto me dice que podemos aun hacer cambios que aun se pueden cambiar mentalidades y que es ahi donde nosotros debemos intervenir y claro coincido contigo en que no debemos decir a los alumnos que es lo bueno y lo malo si no hacerlos reflexionar sobre sus propias acciones. Es mucho lo que se tiene que hacer dentro de un aula y yo siempre me he preguntado el cómo se puede lograr eso y hasta apenas gracias a las lecturas y las reflexiones de ustedes me he dado cuenta que la eduacion y enseñanza va mas allá del simple hecho de dar información especifica de una materia, tiene que ver con el crecimiento personal de los alumnos y las mentalidades que desarrollen para cambiar desde adentro y reflejarse afuera, y eso se vera reflejado en los resultados que esperamos como los son académicos y sociales.

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  3. Se llama autonomía y eso es lo que queremos sembrar en nuestros alumnos a fin de que ellos logren los objetivos que sean puesto, tomando como base las prioridades que cada uno tiene con base en su propio criterio. Muy buena lectura Ana, la verdad me ha dado mucho en qué pensar pero sobre todo me ha hecho reflexionar acerca de lo que pueden ser "mis prioridades" en el aula y "sus prioridades" en la vida, y en que partiendo de ahí, desde un punto diferente, puedo objetivar de manera diferente y así involucrarlos.

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  4. Educar para la libertad
    Siempre que aparecen estos conceptos tan “manoseados” cómo la libertad, uno/a se pregunta ¿La libertad de quién? ¿La libertad de qué? O cuándo decimos “es lo mejor” ¿lo mejor para quién? ¿Lo mejor para qué? Con este segundo ejemplo quiero recalcar que siempre que definimos algo, lo hacemos desde una perspectiva particular, desde un momento especifico, desde un posicionamiento situado.
    Creo que es un ejercicio interesante, reflexionar constantemente sobre nuestra practica porque ésta está relacionada directamente con un pensamiento (ideas, epistemología) intrínseco que la determina. Por lo tanto, re-pensar nuestro posicionamiento nos ofrece la oportunidad de ser más críticos y no embaucarnos completamente hacia una idea.
    La libertad está muy determinada por su opuesto (como le pasa a muchos conceptos dicotómicos o como nos pasa a nosotros mismos/as) ¿Quién es libre? Quién no está esclavo o quién no está “oprimido”. Y la “opresión” está relacionada con acciones políticas, educativas, filosóficas, etc… determinadas en ese momento especifico, en ese espacio especifico. Lo realmente difícil es responder a la pregunta ¿somos libres?
    Si reflexiono esta lectura en el contexto de nuestra práctica me hace preguntarme ¿la educación está relacionada con la “libertad” o es un mecanismo de “normalización”? En todo caso ¿Qué libertades estamos inculcando o “enseñando” si es que se puede enseñar la libertad?

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  5. Coincido con tu opinión, finalmente nuestra labor es enseñar a partir de un programa que se supone está conformado de acuerdo a los conocimientos que el individuo debe tener para funcionar dentro de una sociedad, y en muchos de los casos (hablo por mi) me he dedicado a que se comprendan esos temas, sin embargo en donde queda la reflexión del porqué debemos abordar dichos temas, la labor más grande que que tenemos al estar frente al grupo es analizar y juzgar cada uno de los temas que se abordan en clase, y finalmente en los niveles de aprendizaje que debemos trabajar con los alumnos viene indicado el análisis de la importancia del tema, y allí es en donde se desarrolla esa habilidad en los estudiantes, ya que ellos mismos le encuentran utilidad y trascendencia a partir de su vida y contexto cotidiano. Algo que he aprendido y que tiene mucha relación con la lectura es, la visión que como Pems creamos para los alumnos, se debe realizar de la mano con ellos, no podemos llegar a imponerles algo que como mencionan en los comentarios anteriores no sabemos si es o será importante para ellos, debemos conocer sus necesidades e intereses y después sugerirles nuestras propuestas, lo que su entorno necesita de ellos. Más que hacer que se comprometan en nuestras clases por ser exigentes, hacer que se comprometan por que están desarrollando habilidades, actitudes, pensamientos y comportamientos que ellos mismos eligieron; vaya que es difícil, pero vale la pena intentarlo día a día y decir con orgullo que al final, quizá no tuvieron una calificación perfecta pero que su actitud, visión y misión cambiaron a diferencia de quienes sólo trabajaron para la parte académica.

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