jueves, 10 de abril de 2014

El drama del niño-adolescente-adulto dotado



Trabajar dentro de un aula, al igual que muchos otros trabajos, implica la interacción directa con otras personas y, en este caso ser, hasta cierto punto, responsable del progreso bio-psicosocial de los estudiantes. Es un trabajo tan arduo y tan grande como la misma necesidad de ayudar del que lo hace: el profesor.

En una escuela encontramos una diversidad de mentalidades en nuestros estudiantes, independientemente del grado de estudios; encontramos, por un lado, a los típicos “chicos malos” los que retan a los profesores, los que siempre echan relajo, nunca hacen tarea, interrumpen la clase, ponen apodos, se pelean, etc., y por el otro, también están los “estudiosos” los que siempre entregan tareas, participan en clase, nunca faltan (a menos de que sea causa de fuerza mayor) y siempre sacan 10 (o intentan lograrlo).

Hablemos primero de los “matones”: En el tiempo que llevo dando clases he escuchado muchos comentarios de colegas y amigos que siempre dicen lo mismo: ¡ya no sé qué hacer! “Parece que les vale, no entienden, ya hablé con ellos una y otra y otra vez y no cambian”,  “ya no los soporto, yo ya los reprobé (o pasé) para ya no tenerlos en mi clase” y en el peor de los casos, se refieren a ellos como los chavos sin futuro (o en ocasiones, no los describen así, sino con palabras altisonantes). Pero bueno ¿qué hacer con estos niños? ¿Será de verdad que no tienen un futuro y que siempre serán así de desma*****? ¿La solución es simplemente ya no lidiar con ellos, sacarlos de las clases y aprobarlos o reprobarlos así como así? Pienso que antes de buscar una solución, debemos saber por qué se comportan de esa manera ya todo en esta vida tiene un por qué (en lo personal, me identifico mucho con estos alumnos).

Bueno, ahora hablemos de esos alumnos que todos admiran, a los que ponemos como ejemplo: “¿por qué ese tal Pedro (el de arriba descrito), no puede ser como Ariel que entrega todo, que siempre participa, que saca puros 10 y no causa ningún problema?” (Léase con tono de desesperación) ¿Les suena familiar? Los niños como Ariel están programados a sacar siempre la mejor calificación, a entregar todas las tareas, a llegar temprano, a participar, a ser los mejores. Díganme ¿quién no ama a los alumnos como Ariel?

Pero Luis ¿qué fregados tiene que ver esto con la mugre lectura que leímos? –la respuesta es tan simple como complicada. Tengo varios alumnos Arieles y Pedros como cualquier profesor y me he dado cuenta que ellos actúan de manera similar, no es que a uno le valga mad*** su vida y haga lo que quiera y que el otro ande feliz por el mundo sin preocuparse por su futuro, no es así ya que –y aquí va lo bueno – los dos NO están haciendo lo que en verdad quieren hacer (música de suspenso).

¿Rebuscado? Sí, pero así me gusta escribir. Quisiera ejemplificar mi tesis con un par de viñetas: Uno de mis alumnos es muy, pero muy bueno en las clases, es muy correcto, nunca dice groserías, no toma ni fuma, en resumen es un Ariel; él ya sabe qué quiere estudiar, hasta sabe donde quiere trabajar, tiene un proyecto de vida bien estructurado, en el tiempo que le he dado clases, nunca, pero nunca ha fallado en nada. Un día, platicando con él, le preguntaba si alguna vez en su vida había reprobado alguna materia, él, sorpresivamente me dijo  “NO” – bromeando le dije: “¿qué pasaría si llegases a reprobar alguna vez?” Nada porque nunca voy a  reprobar – en eso una de sus compañeras respondió  –No profe, ni le diga porque sus papás lo matan – siguiendo con el juego le dije: “no has vivido, no te puedes ir del bachillerato sin sentir la sensación de reprobar alguna materia o al menos hacer algo interesante como irte de pinta–no profe, mis papás me corren de la casa si se enteran – Ahí terminó la conversación. Interesante ¿no?

Leamos otro ejemplo: Otro de mis alumnos, el que nunca hace nada, el que todos los profesores dicen que ya no tiene sentido apoyarlo, el que sólo viene para echar relajo, debe más de 10 materias, siempre se mete en problemas, al salir del bachiller se va a tomar y fumar con sus amigos, es amable, pero a mis espaldas me pone apodos y puede que hasta me miente la madre. Llega un día ­ –profe, quiero pedirle un favor – “¿Qué pasa?”es que ya debo tantas materias y dice el director que si repruebo otra más, me darán de baja del bachiller, ándele póngame un 6 – (después de un rato de discusión) “pero, ¿por qué no le echas ganas?Es que Ud. no sabe, yo he vivido muchas cosas en mi vida – (después de más conversación) Yo sólo vivo con uno de mis padres y desde pequeño he tenido que trabajar, yo me he hecho cargo de mis hermanos y la verdad es que a veces me siento hasta la mad***, quisiera mandarlo todo a la chin*** pero no puedo porque mi mama/papa/hermanos/ me necesitan (Léase con un nudo en la garganta)…

Alice Miller plantea el supuesto de que, en algún momento de nuestras vidas, (esencialmente en la infancia) los padres satisfacen sus necesidades (mentales y emocionales) con ayuda de sus hijos, a estos hijos los llama “niños dotados”: niños a los que se les dice qué DEBEN y NO DEBEN hacer, niños que ya tienen su vida planeada antes de nacer, niños muy educados y modositos, niños que son reprendidos por hacer algo “mal visto” por los padres, niños que son obligados a trabajar desde pequeños, que son unos talentosos, cantan, tocan instrumentos musicales, van a clases avanzadas, etc., niños que cuidan a sus hermanitos ¡en fin! Niños que no los dejan ser niños.

¿Qué pasa con estos padres? Vivieron los mismo, sus padres no los dejaron ser niños y ahora tienen que hacer lo que no hicieron durante su infancia (esa es la razón por la cual se desobligan de sus deberes como padres). Es un patrón: yo ya cumplí las necesidades de mis padres, ya trabajé desde pequeño para mantener a mis hermanitos, ya fui el contador/médico/abogado que mi padre nunca fue, ahora TÚ tienes que satisfacer mis necesidades y dejar a un lado las tuyas. Estos niños/adolescentes/adultos-jóvenes, no están haciendo lo que en verdad quieren.

Miller llama a esto “trastorno narcisista” (por favor no confundirlo con el término coloquial). Estos niños/jóvenes/adultos expresan dos tipos de personalidades: una personalidad grandiosa y una personalidad depresiva.

Grandiosidad: El hombre o mujer que se siente orgulloso de lo que hace, de cómo luce físicamente y de cómo lo admiran los demás, es el mejor, ve a los demás por debajo de él, tiene mucha confianza, casi nunca expresa sus emociones y sentimientos, por lo que puede ser un (a) pedante o el más humilde de todos, hace todo lo posible por hacerlo todo bien, son obsesionados en sus actividades, le molesta que las demás personas no cumplían con sus tareas, independientemente de si se apegan a las reglas sociales, buscan la perfección.

Depresión: tienen poca confianza en sí, pueden ser los mejores en todo, pero no lo reconocerán, externamente se siente inferior a los demás (generalmente de manera intelectual), no son muy sociables, expresan mucho sus emociones y sentimientos, nunca se sienten satisfechos con lo que hacen y aunque lo hagan bien, piensan que lo hicieron mal, quieren a toda costa dejar de hacer muchas de las cosas que les molesta pero no son lo suficientemente firmes para tomar la decisión, también son obsesionados pero sus actividades son selectivas.
¿Qué es lo que comparten los dos? Los dos se sienten superiores que los demás, sólo que el grandioso lo expresa con orgullo y el depresivo con odio, el primero piensa: “I am the best in the world at what i do” el segundo: “los demás me tratan mal, me hacen bullying, me insultan, me ponen apodos, porque en realidad soy superior a ellos”. Los dos, de cualquier manera intentan llamar la atención, siendo los mejores o los peores.

¿Para qué me sirve esto en el aula? Sólo para comprender si hemos estado alimentando el patrón: un profesor, de manera inconsciente, cumple una función materna/paterna, el niño/joven/adulto narcisista, intenta llamar nuestra atención, intenta alimentarse con nosotros, con los profesores, con sus amigos, con sus tutores o con el presidente de la organización (:D), de una u otra forma, intentan ser reconocidos, para poder satisfacer las necesidades de otros.

Una persona narcisista depresiva tiene tan, pero tan introyectada la ideología de sus padres, el hacer bien o mal las cosas es lo mismo: ¿por qué Pedro, a pesar de que he hablado con él, le he suplicado, le he pedido de rodillas que cambie, no lo hace? Simple, él tiene que mantener su postura narcisista que ha tenido desde niño, la que sus padres (biológicos o no) le han introyectado, tantos años, tantas barreras, tantas responsabilidades, no se van a acabar por una simple “charla motivacional”, él depresivo (el chico malo) tiene que sacar todas las frustraciones de alguna u otra manera para no volverse loco.

Por otro lado, me he dado cuenta que también se alimenta el lado narcisista del grandioso, sabemos que él siempre participará, siempre entregará todo, nuca faltará, pero ¿qué pasa cuando falla?: “¿qué pasó Ariel, por qué no entregaste esto o aquello?” (en tono de sorpresa) él sólo se siente culpable por haber quedado mal, por no cumplir con las expectativas, por más mínimo que sea el error, él se siente terrible y entonces, hará todo lo posible para que no vuelva a ocurrir (ya no saldrá con sus amigos, dejará de ver a su novia, no visitará a sus padres, se desvelará noches y noches, etc.); otro ejemplo: “haber chavos, vamos a revisar las firmas/tareas/sellos, nos basaremos en la libreta de Ariel porque él siempre entrega todo” y vuelve lo mismo.

Entonces ¿es malo sacar buenas calificaciones, esforzarse, ser el mejor, entregar todo a tiempo, hacer las cosas bien, ser reconocido, etc.? la respuesta dependerá del contexto, mi tesis es que no sólo debemos captar la atención de los chicos que están haciendo “mal las cosas” (entre comillas ya que desde mi perspectiva no lo están haciendo mal) sino también de los que lo están haciendo súper bien; muchos de estos alumnos se acercan a mí, diciéndome que quisieran hacer varias cosas, pero que les da miedo hacerlo, que nunca se atreverían, que prefieren, seguir la línea de la familia (independientemente si es ser una persona exitosa o si su “destino” es casarse y trabajar).

En lo personal, me interesa más el crecimiento personal de mis alumnos que el académico (soy de la idea de que trabajando el aspecto socio-psicológico, lo demás será más sencillo de solucionar) pero quisiera aclarar que esta postura psicoanalítica, NO es la panacea del entendimiento humano ¿nos ayuda? A mí sí, y mucho, pero ayuda más si lo vemos desde una perspectiva holística, tomando en consideración los demás factores que existen.

Psicólogos ¿quieren utilizar el conductismo, la terapia narrativa, lo sistémico, verlo desde una perspectiva educativa, social, transaccional? -¿Quién es ese pokemon? (Chiste local)- ¡háganlo! demás profesionistas ¿quieren visualizarlo desde una postura económica, médica, legal, pedagógica, etc.? También háganlo; creo que lo importante no es la postura epistemológica, lo importante es NO quedarnos con el “ya no sé qué hacer, ya no soporto a Pedro en mis clases ¡ya! Lo pasaré/reprobaré con tal de ya no verlo” "ya estoy harto (a), ya no quiero ser profesor" ¡Qué drama! y con Ariel ¿creen conveniente platicar con él sobre si en verdad está haciendo lo que él quiere? Decídanlo Uds.

Por otro lado, un niño dotado no siempre es grandioso ni tampoco siempre es depresivo, no lo tomen tan literal, es difícil poder ubicar el tipo de personalidad, pero lo repito: depende del contexto ¿Se puede ir de un extremo a otro? la respuesta es sí, ¿Cómo sucede eso? dependerá de la vida de cada individuo.

Por último y mucho más importante, no lo tomemos como una herramienta para aplicarla sólo con nuestros alumnos, apliquémosla en nosotros mismos ¿porqué me frustro cada que Pedro se me pone al pe…dro? ¿Por qué siento que nunca me rinde el día? ¿Por qué, me siento mal cuando algún compañero/amigo le va bien? ¿En verdad estoy haciendo lo que quiero hacer? ¿Tengo la asertividad para decirle a mi pareja lo que me gusta y lo que no? ¿Vivo con mis padres aún? ¿Tengo mucho miedo de dejarlos? ¿Me aterra la idea de estar solo (a)? De ley los que somos psicólogos hacemos todo lo posible por ayudar a los demás (trastorno narcisista everywhere) pero también pensemos ¿Tengo la profesión que hubiera querido tener o es la que mis padres decidieron? ¡Ya, son varias cosas! Aún así, quiero puntualizar, que hay algo llamado “proyección” que indica que cuando no tenemos resuelta alguna situación de nuestra vida, la asemejamos en los demás... A ese pokemon sí lo conozco.

Conocernos antes de querer conocer a alguien más, solucionar nuestros asuntos antes de querer ayudar a otros, para mí, esa es la mejor pedagogía (filosofía) que podemos llevar. Es muy importante hacerlo; recordar ¿cómo era yo en la adolescencia? hace que podamos aterrizar muchas cosas. En lo personal, yo era un Pedro (en todos los sentidos) y según mi “destino” era casarme y trabajar por el resto de mi vida, y entonces ¿qué pasó que ahora soy todo un Ariel? Explicaciones existen muchas (sino pregúntenle a mi analista) lo que sí sé, es que, estar bien con uno mismo ayuda demasiado a no caer en intolerancia hacia los demás, ser desma*** o ser matadito, es sólo la superficie de algo más profundo; nuestra labor no es solucionar los problemas de nuestros alumnos, pero lo que sí podemos hacer es, al menos entenderlos.   

REFERENCIAS

Miller, A. (2009). El drama del niño dotado. Buenos Aires: Tusquest Editores

El valor de educar por Fernando Savater

Juan Delval, «una persona capaz de pensar, de tomar decisiones, de buscar la información relevante que necesita, de relacionarse positivamente con los demás y cooperar con ellos, es mucho más polivalente y tiene más posibilidades de adaptación que el que sólo pose una formación específica».


Ya no me sorprende llegar y ver casi una jungla dentro de mi salón de clases,  gritando,  peleando, pareciera que están desesperados por mantenerse ocupados en algo,como estar todo el día con el celular, durmiendo o platicando. Pero lo que mas me sorprende es que a pesar del tiempo que  han convivido y permanecido juntos en un mismo salón de clases, aun se nota un ambiente de rivalidad, de que su mejor compañero es el celular. Después llega el profesor, se oyen dictados, explicaciones, mucho bla bla bla y llega un momento de silencio y entonces el profesor ha  decidido que es momento de que los alumnos participen e incluso pasen al pizarron a demostrar lo bien que han entendido, puesto que después de una larga explicación, dictados, tareas y lecturas el profesor pregunta si alguien tiene dudas o preguntas sobre el tema y nadie habla pareciera que todo esta claro, y oh sorpresa nadie quiere participar, nadie quiere hablar y mucho menos nadie quiere pasar al pizarron a hacer el ridículo para que los demás se rían.

 Entonces que rol debe tomar el docente en esta situación que esta haciendo mal. Es tanto lo que se tiene que trabajar en un salón de clases que a veces olvidamos lo que realmente significa educar, nos olvidamos del porque estamos ahí, y solo quisiéramos terminar y cubrir bien los programas,pero se nos olvida la razón por la que educamos y aun mas olvidamos que los alumnos son parte fundamental del progreso de una sociedad, de un país. Entonces quienes son esas personas que educan, que se encargan de que los jóvenes entren al mundo de los conocimientos y habilidades, esas personas somo nosotros PEMs o profesores, y quienes debemos entender como funciona esa parte de la enseñanza para así saber de donde partir y como poder guiar a nuestros alumnos y como dice Fernando Savater en este capitulo, cualquiera puede enseñar pero no cualquiera es capaz de enseñar; hace mucho énfasis en el proceso de la enseñanza y de lo que es relevante enseñar en el salón de clases, que no es lo mismo educar que instruir. Pues la educación esta mas orientada a la formación del alma y el cultivo de valores, mientras que la instrucción esta orientada a las destrezas y habilidades teóricas y científicas. La enseñanza entonces debe abarcar estos dos aspectos pues la escuela no solo forma personas de exito academicamente hablando sino personas de valor, de humanidad. Y es ahí donde se hace otra vez énfasis en el trabajo que tenemos como docentes y de lo que hemos estado hablando a lo largo de muchas reflexiones que no debemos solo instruir, dar conocimientos y habilidades científicas sino transmitir también valores, crecimiento personal, y sobre todo autoestima. Pues una de las tareas principales de la enseñanza que menciona Fernando S. es promover modelos de excelencia y pautas de conocimiento que sirvan de apoyo a la autoestima de los individuos. Ciertamente lo es debemos fomentar mucho este valor en las escuela porque cada vez mas vemos alumnos que tienen problemas personales que no saben como afrontarlos y algo que tengo bien claro es que si uno no aprende a valorarse y quererse asi mismo no podrá ser capaz de entender y mucho menos querer a los demás, es fundamental promover los valores porque cada día mas vemos mas violencia, bullying, maltrato, discriminación etc. que afectan severamente la sociedad. Tenemos que tenerlo presente día a día en nuestros salones y pasar por desapercibido una acción antimoral por parte de los alumnos, sino que al contrario promoverlo.