jueves, 13 de marzo de 2014

Carta No. 3: “Vine a hacer el curso de magisterio porque no tuve otra posibilidad”.

“Son personas, seres vivos, no maquinas que si hoy se descomponen mañana se repararan o se tiraran a la basura*”. Esta ha sido sin duda la "moraleja"más inmediata que encuentro en la lectura; y es a través de esta idea que es posible partir a lo que nos ha movido y aún nos mueve a sentirnos tan comprometidos con lo que hoy se ha vuelto nuestra profesión. Si bien es cierto que muchos de nosotros no tenemos una formación docente, el hecho de tomar nuestros perfiles como herramientas y el buscar constantemente el complementarlas a través de diferentes medios/ métodos, nos forma en la muy deseada, poco buscada, pero muy satisfactoria columna de profesionalizas convencidos de su labor, más no satisfechos. Buscando siempre la calidad en no sólo lo académico, sino también en lo social, cultural y humano de los estudiantes, el considerado docente debe y conoce bien los factores en su entorno, que pueden o no afectar el producto de su trabajo, esto es motivación (propia o del estudiante),  y el tiempo, principalmente. Claro, el hecho de conocerlos no le da al docente la vocación, pero lo compromete a mover pieza por pieza lo que este a su alcance comenzando así un proceso para el cual sólo se necesita eso mismo: comenzar.

“Es evidente que los problemas relacionados con la educación no son solamente problemas pedagógicos. Son problemas políticos y éticos como cualquier problema financiero”.  Más aún con esta innegable afirmación y saliendo un poco del enfoque que aquí usa el autor, la educación puede ser afectada por situaciones más cercanas o familiares al objetivo que en este caso son los estudiantes, que los anteriormente mencionados. Las constantes infiltraciones de temas políticos y relativos al plantel educativo en realidad viene a ser más una distracción y una forma de culpar a otros por lo que no nos hemos decidido a hacer. Claro que es importante, pero nuestro objetivo debe ser claro y debe ser también éste el que nos mueva a actuar impulsando a los estudiantes.

“Ninguna nación se afirma fuera de esa loca pasión por el conocimiento sin aventurarse, plena de emoción, en la constante reinvención de sí misma, sin que se arriesgue creativamente. Ninguna sociedad se afirma sin el perfeccionamiento de su cultura, de la ciencia, de la investigación, de la tecnología, de la enseñanza. Y todo esto comienza con la pre-escuela”. De aquí parten todos los problemas y por ende las soluciones y es aquí donde el interés docente debe fundarse, lo demás serán futuras (no lejanas) añadiduras.

11 comentarios:

  1. ¡Esta lectura me encantó! y considero que como mencionas, el mensaje principal, se reduce a la palabra "vocación", la cual implica disfrutar lo que haces, para entonces poder llevar a cabo todas las responsabilidades de tu trabajo con pasión. Casi todo el tiempo, al ver a los niños entrar a la primaria, al escucharlos platicar, al ver sus uniformes desgastados, sus tirantes de la mochila a punto de romperse por tanto peso y uso, al pensar en mis hermanos, me doy cuenta de la enorme responsabilidad que tengo en las manos, del impacto e importancia de mi preparación antes de pararme frente al grupo, de lo que les diré, de las actividades que debo planear para que esa clase sea eficaz, trascendente, para que ese conocimiento sea un peldaño más para que logren sus objetivos y comprendan la importancia de asistir a la escuela y del trabajo arduo que hay detrás de una clase, detrás de un profesor.
    Sé y comprendo con esta lectura que si valoro mi trabajo, podré hacer que mis alumnos, los padres de familia y la sociedad en general, lo respete y valore de la misma manera. Sé que mi trabajo sobrepasa las paredes de mi aula, sé que con lo que transmito en clase mis alumnos serán más conscientes de la situación existente en nuestro país y podrán sumarse a la lucha por crear un México mejor.
    Finalizo mi comentario con el siguiente mensaje: "Soy docente porque tengo fe, esperanza y amor. Porque el saludo en la calle de un estudiante me alegra el día. Porque me gusta ser el ejemplo de muchos jóvenes. Porque me apasiona el triunfo de quienes he guiado. ¿Porque soy docente? por vocación".

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  2. Es muy interesante el planteamiento que se toma en esta tercera carta; sin embargo, para mí lo relevante de esta lectura, son tres cosas:
    1) La vocación del docente: si bien hay miles de razones por las que un profesional decide ser docente, es un hecho que (por probabilidad) no todos tendrán la vocación por más que amen a sus alumnos o los odien. En el país, con esto de las llamadas "plazas" que hegemonizaron por años el sistema educativo, es sencillo analizar (de manera superficial) por qué muchos de nuestros maestros nos trataron como simples cifras.
    2) Factor político: el pensamiento político es demasiado prágmatico. Es difícil creer que uno de los salarios más bajos sea el de un profesor (inclusive en la UNAM) y aunque lo pedagógico, lo social, lo personal, etc., jueguen un papel importante, el político es uno de los más determinantes. Freire menciona (y me sonó gracioso) "Es necesario que sigamos la actuación de la persona que votamos... que vigilemos sus pasos... Exigir que cumpla sus promesas... Más aún, hacer pública nuestra posición todo lo que nos sea posible" esto último me lleva al siguiente punto.
    3) La necesidad de una lucha política: mencionas "Las constantes infiltraciones de temas políticos relativos al plantel educativo en realidad viene a ser más una distracción y una forma de culpar a otros por lo que no nos hemos decidido a hacer" estoy muy deacuerdo con eso, pero en México ¿qué sucede cuando uno expresa desacuerdos? ¿Qué es lo que ha estado pasando con la lucha de los profesores por lo de la reforma educativa/laboral? ¿alguno de nosotros ha etsado involucrado en algo así? ¿cómo impulsar a nuestros estudiantes si nosotros mismos no actuamos? Me suena gracioso lo que menciona Freire porque, yo he estado haciendo mucho de eso y conozco muchas personas que hacen los mismo, es algo como muy obvio (desde mi punto de vista) pero por el momento no ha sido la solución; seguro muchos de nosotros lo hemos pensado (sólo al leer esto) pero ¿quién de nosotros está listo para alzar la voz; sé que nuestro trabajo dentro del aula, dentro de la organización, está ridiendo frutos (y lo seguirá haciendo) pero es necesario hacer aún más, priorizar nuestros objetivos, poner el ejemplo y no sólo hablar bonito con la tan famosa "doble moral" (como en las juntas de consejo), comenzar una lucha política, en nuestro bachiller, en nuestro municipio, en Puebla, en el DF, en donde sea, pero hacerlo en realidad.
    Si queremos que el gobierno tome en serio la educación, debemos (en especial todos los demás involucrados en lo educativo) tomarnos en serio a nosotros y a nuestro trabajo.

    Saludos

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  3. Esta carta me remonta al momento de mi elección respecto a qué licenciatura estudiar; mi deseo de emprender una profesión donde me permitiera ser mejor humano me hizo decidir estudiar lo que ahora ejerzo. Si bien no tengo una formación normalista, pero mi formación pedagógica me ofrece la maravillosa oportunidad de ser parte de la formación de varias personas.

    Esta lectura me hizo reflexionar sobre la gran importancia y compromiso que todos nosotros tenemos al estar formando adolescentes, tratamos no solo con estudiantes, sino con seres humanos, no solo contribuimos a su formación intelectual, sino formamos personas en todas sus áreas, los estamos impactando integralmente.

    Es por esta razón que debemos seguir trabajando para lograr nuestro objetivo, no ver nuestra labor como una obligación o como nuestra última posibilidad; debemos realizarlo con gusto, con vocación y responsabilidad, con nuestro gusto y afinidad por ser parte de una mejor educación, una educación con equidad. De lo contrario estaremos contribuyendo al fracaso de nuestros alumnos con nuestra falta de compromiso y falta de nuestro sentido de posibilidad, con permitir que los obstáculos nos invadan.

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  4. Eli, me parece interesante tu reflexión en torno a la labor docente. Aunque muchos de nosotros no estudiamos para ser maestros (y creo que por aquí podría salir una de las principales críticas al modelo Teach for All) tenemos la motivación y el interés de ser los mejores maestros que podamos, tenemos la intención de cambiar la vida de TODOS nuestros alumnos, y creo que constantemente nos estamos preparando y profesionalizando. ¿Es suficiente? Al menos, puedo asegurar que es más de lo que los alumnos estaban (¿están?) recibiendo.
    La carta de Freire me llega en un momento de mucha reflexión, después de la visita de Jonathan, corp member de Teach for America. ¿Qué se necesita para ser maestro? ¿Tenemos lo necesario? ¿Los maestros que estudian y practican dedicadamente durante 4 años para ser maestros tienen un primer año tan duro como los PEMs estamos teniendo? ¿Qué pasa cuando todos los PEMs queremos que se valorice el trabajo de los docentes, pero vemos que son pocos los que trabajan para que eso pase?
    Creo que empezaré a pedir a mis alumnos y compañeros que me llamen PEM.

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    1. Explicaré un poco la oración final de mi comentario: No quiero que me llamen maestro ni profesor por dos motivos:
      1) No estoy seguro de tener las herramientas necesarias para dar clases al frente de un grupo, como para poder llamarme maestro. Quiero cambiar la vida de todos mis estudiantes y quiero que todos aprendan, y creo que es suficiente (y además es un cambio a lo que la mayoría actualmente hace).
      2) Estoy seguro que la transformación del sistema educativo pasa por revalorizar la labor docente y tener a los mejores dando clases. Tristemente, hay muchos maestros que no están colaborando para que eso pase.
      3) No pretendo ser maestro, quiero ser un líder y una persona que impacte en la vida de los estudiantes y su comunidad. Espero que en un futuro todos los maestros aspiren a lograr algo similar, y que los mejores quieran ser maestros.

      Saludos!

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  5. Ha sido la carta que mas me ha llamado la atención y tal vez porque habla mas sobre la postura del docente y como dice Eli sobre la vocación. Cada vez que lei la postura que toma como docente me hacia pensar en que yo ahora como docente debo tener esa mentalidad, porque he llegado a un punto en el que he dicho ya no puedo ser maestro no es lo mio y aunque haya estudiado para ello. Sin embargo, creo que he tomado las cosas precipitadamente y ahora entiendo cual es mi postura y lo que tengo que hacer con los alumnos y como debo actuar no solo ser un maestro pasivo en la escuela sino involucrarme en asunto que ayuden a mejorar la calidad educativa. He contrastado ambas lecturas y creo que la primera nos acerca a contextualizar la situación a acercarnos al panorama de la educación actual de mexico nos da un background y la segunda te dice entonces que es lo que debe hacer un maestro cual es la actitud y que debemos cambiar la percepción que las demás personas tienen hacia nosotros porque nosotros somos quienes formamos a los actuales representantes del pais

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  6. Dentro de la educación existen una gran variedad de problemas como los políticos, éticos, familiares, económicos, sociales, escolares, entre otros; debido a esto las únicas personas que se ven afectadas son los alumnos.
    Me he dado cuenta que la gente tiene muchas ideas muy equivocada de lo que es la educación y estar frente a un grupo dando clases, he escuchado diferentes comentarios que han llamado mi atención como por ejemplo “dar clases es un trabajo fácil y por eso cualquiera puede hacerlo”; a partir de esto he reflexionado a la pregunta ¿cualquier persona puede ser un maestro? Respondiendo a esto yo pienso que sí, no es nada fácil estar dando clases y no es un trabajo de unas cuantas horas sino que requiere de mucha responsabilidad y compromiso ya que va de por medio la formación de personas.
    Cualquier nivel de educación es muy importante desde el kínder hasta la universidad, pienso que la educación es como una casa en construcción desde los cimientos (kínder) deben estar bien fuertes para que puedas seguir con la construcción. La sociedad debe de ser la responsable de darle importancia a un maestro y darse cuenta de él trabajo que se hace.

    Esta ha sido de las cartas que más me ha gustado ya que me el autor me transmitió mucho, concuerdo que al final todo se resume a la palabra VOCACIÓN; cuando a alguien en verdad le gusta lo que hace a pesar de las dificultades va a realizar su trabajo con amor, dedicación y esfuerzo. Me he dado cuenta que todos los alumnos son una gran responsabilidad y hay mucho trabajo por hacer para mejorar la educación.

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  8. La tercera carta es sin duda una lectura que se puede profundizar por muchos caminos, pero definitivamente a mí me trajo a la mente el actual contexto mexicano sobre la educación: la reforma educativa, la lucha magisterial; etc. Aunque Freiré escribió esta Carta hace tiempo y basado en el contexto brasileño, encuentro un gran parecido con la situación de la educación en nuestro país. Por esta razón, me hace pensar sobre todo en un escrito que nos muestra una intención de analizar la educación desde un punto de vista que va más allá de la “vocación” o la labor individual de un profesor o profesora.
    Desde mi punto de vista, Freiré analiza las causas más profundas de la acción individual de un docente y las lleva a lo político y lo social. Definitivamente, para Freiré los educadores (docentes) son muy responsables de “generar cambios” pero a pesar de la responsabilidad que les otorga, también es muy acertado al mencionar que no solo los docentes son causa directa de un alumno “bueno y capaz”, ya que existen variados agente educativos e innumerables factores sociales políticos y económicos alrededor de la educación. Él mismo nos menciona que “nuestra tarea no significa pensar que es la más importante de todas. Sino que significa reconocer que es fundamental”.
    En conclusión, me quedo con la idea de que es necesario ser conscientes de que formamos parte de un sistema y por lo tanto nuestra labor es fundamental pero no única, en este sentido, nuestra tarea elemental será fomentar en nuestros estudiantes y en nosotros mismos las preguntas y las acciones que nos permitan cuestionar, exigir, construir y colaborar para que se generen cambios en nuestros pequeños contextos, pero que vayan repercutiendo a la vez en los grandes contextos. Creo que para Freiré la labor educadora va más allá del aula, el educador tiene que observar a su alrededor y comprometerse con esa realidad, nos exige un posicionamiento. Para mí, como a muchos de ustedes es una confrontación que me hace preguntar ¿qué tipo de cambios queremos generar? y ¿Cómo se generan estos? ¿Estoy preparada, estoy comprometida? ¿Qué he hecho hasta ahora?

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  9. ¿quién puede ir en contra de lo que no es?
    Coincido con el planteamiento de esta carta, gran parte de los malos resultados en cualquier ámbito (llámese educativo, económico o político) surgen a partir de que no estamos en el trabajo o en el lugar que realmente queremos, no estamos por convicción, sino por obligación en algunos casos y en otros tantos por necesidad; el punto es que pocos somos quienes trabajamos en lo que nos gusta y para lo que somos buenos, de ahí que la educación y lo resultados que ésta tienen no sean tan fructíferos, puesto que (como lo he escuchado de muchas voces), la profesión de maestros es la más cercana, la más fácil (me atrevo a decir) de estudiar, no porque las materias sean fáciles, sino porque es la carrera o profesión que cuenta con mayor número de escuelas, es la profesión que se puede estudiar hasta en las zonas rurales. Esto hace que muchas personas que tienen la ilusión de profesionalizarse, opten por estudiar para ser maestros, sin detenerse por un momento a pensar si esta es su vocación, o si cuentan con las habilidades para ello. Por otro lado la gente que ya ha decidido estudiar esto pocas veces esta realmente comprometida por mejorar la educación, en ocasiones no es porque no quieran sino porque el sistema los va orillando a dejar de creer, dejar de soñar y por tanto dejar de hacer esfuerzos para salir adelante.
    Lo expuesto anteriormente no es lo único que afecta a la educación, también entra en juego la lucha de poderes que se desata en los altos puestos que se manejan en el sindicato de educación, donde los encargados favorecen sus interés políticos, pues el sindicato es sinónimo de trampolín político, formando un circulo vicioso en el que muchos hacen y se dedican lo que más les conviene no a lo que es su vocación.

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  10. De todas las cartas la mejor :), me gusta mucho la frase con la que empiezas tu comentario Eli, es cierto nuestros alumnos no son maquinas son seres vivos, y cada día ellos aprenden algo de nosotros (bueno no sólo de notros si no de todo lo que viven día a día). Y de alguna manera también somos responsables de su formación acedemica y personal. Lo cuál me hace pensar en el compromiso que tengo como docente frente a grupo. Como su "profesor" me gustaría que mis alumnos supieran todo y cada uno de los aspectos del Idioma Inglés que ellos pudieran entablar una conversación fluida (esto lo visualizo más con mis alumnos de primero que con los de segundo, tal vez por el tiempo que tendré de trabajo con ellos), pero considero también que es necesario como alguno de ustedes lo comento enfocarnos en lo fundamental, tal vez no logre que ellos sean bilingües pero si que tengan las bases para entablar una conversación, entender una lectura o lo que estan escuchando, poder expresar sus ideas y emociones en una lengua distinta a su lengua materna.
    Regresando a la lectura esta se centra en la vocación para mi no es algo con lo que se nace si no que se va formando con el transcurso del tiempo y esta en permanente transformación el cual implica descubrir quién soy, cómo soy y hacia dónde quiero ir y llegar con mis estudiantes en este caso. Pero también al mismo tiempo disfrutar realmente lo que hago, y al mismo tiempo hacer que mis alumnos también disfruten lo que estoy haciendo y despertar en ellos el interés por aprender y ser mejor cada día en todos los aspectos, no sólo en lo académico. Todo esto me hace pensar en el gran compromiso que cada uno de nosotros adquirimos al querer formar y ahora ser parte de este proyecto. Dar lo mejor de nosotros para ayudar a alguien más a través de clases eficaces que no sólo contengan aspectos educativos, si no además aspectos para ser mejor compañero, miembro de una sociedad, mejor hijo, mejor alumno, en un futuro mejor profesionista, padre de familia, etc.

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