jueves, 13 de febrero de 2014

Segunda carta. No permita que el miedo a la dificultad lo paralice.

Por Mario Olvera

La segunda carta de Freire me ha gustado. Encuentro fascinante su capacidad de hablar de conceptos y procesos tan abstractos como el conocimiento y la comprensión, y hacerlos sencillos de comprender de forma muy concreta. En éste caso, comienza la carta con el miedo que no debe paralizarnos (por ejemplo, el miedo a no comprender un texto que necesitamos inteligir en el proceso de conocimiento de una capacitación) y finaliza en como, al leer y comprender, reescribimos el mismo texto; lo aprehendemos y le damos significado. Todo esto (superar el miedo y leer comprendiendo) no es cosa fácil. Pero screw it, ¿quién quiere fácil?

Me siento particularmente relacionado con la noción de que leer es difícil. Me siento atraído por ella. Envidio a las personas declaran que les encanta leer, aunque a veces parece que se expresan de la lectura como te expresarías de ver algún programa de TV (abierta). Me pregunto si alguna vez habrán leído (o intentado leer) Shakespeare en idioma original. That shit is hard. ¿Serán las mismas personas que publican en Facebook que han leído setecientos libros en lo que va del año? (todos de Coelho). Yo nunca he encontrado la lectura fácil. Me tardé semanas leyendo El señor de los anillos, cuando todos mis amigos lo leyeron en unos cuantos días. Cuando leí el Informe McKinsey avanzaba de unas cuantas páginas a la vez, pues tenía que releer párrafos y hasta páginas enteras. No, no es fácil leer para mí. ¿Pero quién quiere fácil?

Es aquí donde me pregunto sobre mis alumnos. Y es donde me siento particularmente orgulloso de ese porcentaje de mis alumnos que según la encuesta de satisfacción realizada por Enseña por México están totalmente de acuerdo con que no acepto nada menos que su mejor esfuerzo o que no dejo que se rindan. ¿Es sentido de posibilidad lo que evitará que mis estudiantes se paralicen ante la dificultad? ¿Será resiliencia? No lo sé. Pero hoy, después de leer a Freire, recuerdo que nunca fue fácil leer para mí. Y que no siempre aprehender las matemáticas fue sencillo. Y veo claramente que hoy no quiero que mis alumnos aprendan a la perfección a la primera (o segunda o tercera). Lo que espero hoy es que no quieran cosas fáciles. Difícil tarea la que tengo enfrente. ¿Pero quién quiere fácil?

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