jueves, 13 de febrero de 2014

LA LECTURA EN TIEMPOS DE FACEBOOK: ¿Qué hacer con los textos largos y sin dibujitos?


“El buen lector, es aquel, que al terminar un libro
es capaz de escribir una página más.”


Entro al salón de clases, era la última hora, me encuentro con algunos alumnos platicando, otros viendo hacia afuera y otros cuantos bostezando; son los últimos 50 minutos de clase para salir de la escuela. Pegado en la pared, justamente arriba del pizarrón se encontraba una cartulina que tenía escrito “Apunta siempre a la luna, incluso si pierdes llegarás a las estrellas”, esto para que los alumnos sepan lo que espero de ellos, y no hay día en que no les recuerde que trabajamos para llegar a la luna.

¡Comencemos con la clase!, enuncio, y retomo el tema que abordábamos la clase pasada: ¿recuerdan que hablamos de la infraestructura y superestructura?, comentábamos la relación que hay entre ambos términos, su relevancia e impacto en el desarrollo económico y social de un país. ¡Pues bien! Es momento de indagar en el contexto de nuestro México cómo es que dichos temas cobran importancia.
Les pido que formen cinco equipos de seis personas, comienzo a repartir un juego de copias de artículos de una revista con los temas “La guerra en Michoacán” y “La cruzada contra el hambre”, al final noto que hay seis equipos, uno de ellos con ocho personas, dos con cinco integrantes, otro de sólo tres y sólo dos con los seis integrantes que solicité. El tiempo se agotaba, envié a un alumno a fotocopiar uno de los juegos de copias. Comenté: cada equipo tiene un artículo que describe problemáticas relevantes y actuales que acontecen en nuestro país, deben leerlo, discutirlo y completar el cuadro que está en el pizarrón de acuerdo al análisis que llevaron a cabo con sus equipos, elaboran un solo trabajo por equipo, anotan los nombres de los integrantes y me lo entregan, tienen 30 minutos.

La actividad inicia, algunos equipos platican, otros comienzan a leer, otros simplemente se quedan estáticos viendo hacia la ventana. Comienzo a rondar por todo el salón de clases verificando que se lleve a cabo la actividad, cada vez que ven que me dirijo hacia su equipo se inclinan hacia la compañera que lee y guardan silencio. Llego al equipo que está integrado por tres personas (jóvenes inquietos) les pido que lean y espero tres minutos para que estén atentos a la lectura, me voy a observar a otro equipo, el que tiene ocho integrantes, han formado un óvalo enorme con sus bancas, sin embargo un compañero lee mientras los demás procuran poner atención. Me dirijo a los siguientes equipos, dos de ellos conformados sólo por mujeres, algunas leen, otras peinan a la compañera de a lado asegurando que dicha actividad no interrumpe su atención en la lectura. Un equipo me llama y pregunta cómo pueden relacionar la lectura con los conceptos, les explico. Regreso al equipo de tres personas al observar que ríen y no leen, decido desengrapar las hojas y dar una a cada uno, les indico que cada uno lea su hoja y al final comenten lo que comprendieron de su lectura.
Me dirijo a los demás equipos y uno más ha terminado de leer y lo encuentro discutiendo el tema, otro aún está con la lectura y el equipo más grande de todos habla bastante fuerte, decido también desengrapar las hojas y repartirlas, les doy la misma indicación que al equipo anterior. Regreso con el equipo de tres personas y le pido a cada uno me expliquen lo que comprendieron de la lectura y lo realizan de manera inmediata, acto seguido les explico cómo pueden relacionar su lectura con la actividad y comienza un diálogo entre cuatro personas (ellos tres y yo) interesadas en comprender el porqué de la guerra en Michoacán y cómo podemos identificar las causas de dicha problemática, los dejo discutiendo el tema y escribiendo en su cuaderno. En mis siguientes rondas por el salón me encuentro con equipos que discuten intensamente los temas y me comparten sus opiniones: ¡Cómo es posible que el gobierno no haya visto la problemática en Michoacán! ¿Por qué los alimentos que donan las personas no llegan a manos de los necesitados?, considero que al final los responsables de solucionar el conflicto no sólo es el gobierno sino nosotros como ciudadanos, ya que en nosotros está el respetar, no robar ni agredir a los demás. Mi corazón late tan rápido que hace que mis manos tiemblen, suena el timbre y sólo me queda pararme frente al grupo y decir: chicos, ¡me han sorprendido, su trabajo ha sido magnifico, les agradezco su entusiasmo y les aseguro que el día de hoy todas y todos han llegado a la luna! Emocionados gritan y aplauden.

Cuando el lector se involucra en la lectura, la comprende, la analiza, la crítica, se apropia de ella, ha creado un nuevo conocimiento, ha generado un aprendizaje significativo.

Las experiencias que vivimos día con día nos permiten conocer, aprender y percibir los distintos matices de la vida; dichas experiencias taren consigo una caja llena de diversas emociones que nos ayudan y a su vez pueden influir de manera negativa en nuestro andar, una de ellas es el miedo, el cual en muchas de las ocasiones nos paraliza e impide continuar. La lectura es una de esas experiencias que nos puedo producir miedo, a no comprender, a no concentrarme, a ser elegido para leer en voz alta y trabarme.

Para transmitir a los alumnos que el miedo no debe limitarlos, se debe hacer hincapié en que tener miedo no es malo, lo malo es permitir que nos domine y dejar de realizar ciertas actividades.  Debemos darles las herramientas necesarias para enfrentar sus miedos, desarrollando la seguridad en sí mismos, no temiendo a la equivocación y promoviendo el esfuerzo constante.

En la lectura siempre nos encontramos con alumnos que aseguran no leer porque les aburre, no les gusta y otras tantas que se consideran incapaces de comprender los textos. Pero qué pasa cuando muchos de ellos no han intentado si quiera leer una página y aseguran no tener la habilidad de comprensión, ¿realmente lo han intentado?, ¿tuvieron una mala experiencia y no quieren repetirla? ¿Consideran que son incapaces de cumplir con los objetivos de la clase? ¿Tienen algún problema que les dificulta concentrarse en su lectura?

Como profesores tenemos el deber de tener altas expectativas de nuestros alumnos, contagiar la seguridad de poder lograr cada una de las actividades que se les solicita en clase, transmitir la seguridad para que se atrevan a intentarlo y celebrar con ellos el haberlo conseguido. Éste proceso debe ser sistemático y constante.

El hábito de la lectura, no debe presentarse sólo cuando el profesor lo solicita en una tarea, sino para especializarse en algún tema para una exposición, para consultar un término desconocido, para verificar la veracidad de cierta información, incluso para transmitir cierto conocimiento.
Y como parte de la lectura son imprescindibles ciertas habilidades que permiten que el sujeto identifique, analice, relacione y determine la importancia del contenido del texto con su vida cotidiana. Es por ello que debemos considerar el grado de los alumnos y las lecturas que son recomendables para ellos, evitemos ponerlos a leer fábulas cuando ya tienen la habilidad para comenzar a analizar textos más complejos, textos que los lleven a conocer el mundo que los rodea, con información trascendente en su contexto y útil en su aprendizaje.

Los alumnos están acostumbrados a leer, ¡vaya que lo están!, ¿pero cuántos de ellos llevan a cabo lecturas que les dejan algo útil? Quizá sea complicado hacer que ellos se interesen por las lecturas que les damos en clase, porque muchas de ellas son largas, de letras pequeñas, ¡sin dibujitos!; por ello siempre se debe anteponer el objetivo de la lectura, entretejer el tema de la clase con el contenido del texto, indicar qué es lo que se espera que analicen y comprendan del documento y principalmente solicitarles una conclusión y/o critica de dicho análisis.


Permitamos a los alumnos criticar, reconstruir los textos, molestarse, suspirar, discutir, dudar, sorprenderse, aburrirse y emocionarse, admirar, descubrir. Porque al final serán sus experiencias con la lectura, al final será su conocimiento, su aprendizaje, ¡su logro!

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