lunes, 17 de febrero de 2014

Carta 2 - Las dificultades de la lectura

¿Cómo es que sus ojos pueden pasar por el texto, línea por línea, y no comprender qué es sobre lo que se escribe? ¿Por qué no identifican la idea principal? ¿Por qué no logran explicar la postura del autor? Éstas y otras preguntas me las he planteado una y otra vez dentro y fuera del salón de clases. El proceso de adquisición de habilidades de lecto-escritura es largo y requiere disciplina y paciencia, implica también un interés, gusto o inclinación por la lectura.

Considero que un buen nivel de comprensión lectora y expresión escrita es un requisito fundamental en la sociedad contemporánea ¿qué más podemos ofrecerles si tienen acceso a una computadora en dónde encontrarán información sobre cualquier tema que deseen conocer? creo que el deber de la educación escolarizada es ofrecerles es la habilidad de leer críticamente, de discernir entre intenciones, fuentes, posturas, etc, pero ¿cómo puedo llegar a ello si me he dado cuenta que ni siquiera conocen la diferencia entre sustantivo y adjetivo? ¿cómo comprender la estructura de un texto si no comprenden la estructura de una oración? 

La cuestión está en la actitud, como bien menciona Freire definir una actitud frente al aprendizaje es determinante para alcanzar objetivos positivos, una de las problemáticas más grandes en mi contexto escolar es esa actitud negativa, sobre todo mostrada en distracciones y en la creencia de que se entiende lo que se está leyendo pero no es así. Imagino estar en el lugar de uno de ellos, recibiendo un texto que se ve larguísimo, con letra pequeñita, que además está escrito de una manera compleja y con un montón de palabras que no se entienden, eso es igual a aburrido. 

En mi experiencia he procurado adaptar los textos que les entrego para leer, hago construcciones más sencillas de oraciones, procuro quitar algunas de las palabras complicadas y dejar otras de modo que no quede saturado de palabras incomprensibles, intento centrarme sólo en la información principal y definir claramente las posturas. Una vez hecho esto paso al trabajo al aula, ellos deben leer con atención, marcar las palabras que no entiendan, después, de manera grupal, desciframos por contexto el significado de las palabras desconocidas y luego buscamos su significado en un diccionario, posteriormente llega la hora de sacar las ideas principales por párrafo de manera individual y luego se comparten en grupo y finalmente se hace un ejercicio de síntesis del contenido. Con esto he visto avances, que aunque son muy lentos, creo que les está ayudando a mejorar su nivel de competencia de lectura y escritura. Es un gran reto pero espero que poco a poco la brecha se vaya cerrando.

viernes, 14 de febrero de 2014

CARTA 2 No permita que el miedo a la dificultad lo paralice


Al comenzar a leer esta segunda carta, ya tan solo con su título de inmediato me hizo recordar todas las veces que me paso eso que se menciona, paralizarme ante el miedo a lo “difícil”, como si una fuerza extraña se apoderara de mi cuerpo y ahora me cuestiono  ¿Mis alumnos se habrán dado cuenta?, espero que no. 
A lo largo de este curso escolar, he identificado mis temores y poco a poco trabajo con ellos, para que cada vez vayan desapareciendo y dejar de verlos como obstáculos que impidan mi crecimiento, sino más bien como retos que me impulsan a desarrollarme dentro del aula.


Es importante trabajar con estos aspectos, como lo es el equilibrio emocional, para así ayudar a nuestros alumnos a desarrollar habilidades que beneficien su desempeño académico y transmitir confianza y seguridad, que no desistan o entren en pánico ante situaciones complicadas, que tengan la suficiente capacidad para resolver problemas y enfrentarlos de forma inteligente.

Estimular en ellos su deseo por la lectura y más allá de solo leer, exponer lo entendido de cada texto, haciendo que esas ideas no queden solamente en ellos, sino que puedan transmitirlas y comunicarlas de forma efectiva ante un grupo, con esto se lograra un aprendizaje significativo para ellos. Despertar el hambre por cuestionar y debatir temas, contagiarlos con la idea de no tener miedo al fracaso y de no paralizarse ante situaciones que desconozcan, brindarles las herramientas suficientes para formar alumnos seguros de sí mismo y con ganas de permanecer en constante aprendizaje. 

jueves, 13 de febrero de 2014

Segunda carta. No permita que el miedo a la dificultad lo paralice.

Por Mario Olvera

La segunda carta de Freire me ha gustado. Encuentro fascinante su capacidad de hablar de conceptos y procesos tan abstractos como el conocimiento y la comprensión, y hacerlos sencillos de comprender de forma muy concreta. En éste caso, comienza la carta con el miedo que no debe paralizarnos (por ejemplo, el miedo a no comprender un texto que necesitamos inteligir en el proceso de conocimiento de una capacitación) y finaliza en como, al leer y comprender, reescribimos el mismo texto; lo aprehendemos y le damos significado. Todo esto (superar el miedo y leer comprendiendo) no es cosa fácil. Pero screw it, ¿quién quiere fácil?

Me siento particularmente relacionado con la noción de que leer es difícil. Me siento atraído por ella. Envidio a las personas declaran que les encanta leer, aunque a veces parece que se expresan de la lectura como te expresarías de ver algún programa de TV (abierta). Me pregunto si alguna vez habrán leído (o intentado leer) Shakespeare en idioma original. That shit is hard. ¿Serán las mismas personas que publican en Facebook que han leído setecientos libros en lo que va del año? (todos de Coelho). Yo nunca he encontrado la lectura fácil. Me tardé semanas leyendo El señor de los anillos, cuando todos mis amigos lo leyeron en unos cuantos días. Cuando leí el Informe McKinsey avanzaba de unas cuantas páginas a la vez, pues tenía que releer párrafos y hasta páginas enteras. No, no es fácil leer para mí. ¿Pero quién quiere fácil?

Es aquí donde me pregunto sobre mis alumnos. Y es donde me siento particularmente orgulloso de ese porcentaje de mis alumnos que según la encuesta de satisfacción realizada por Enseña por México están totalmente de acuerdo con que no acepto nada menos que su mejor esfuerzo o que no dejo que se rindan. ¿Es sentido de posibilidad lo que evitará que mis estudiantes se paralicen ante la dificultad? ¿Será resiliencia? No lo sé. Pero hoy, después de leer a Freire, recuerdo que nunca fue fácil leer para mí. Y que no siempre aprehender las matemáticas fue sencillo. Y veo claramente que hoy no quiero que mis alumnos aprendan a la perfección a la primera (o segunda o tercera). Lo que espero hoy es que no quieran cosas fáciles. Difícil tarea la que tengo enfrente. ¿Pero quién quiere fácil?

Pragmática estética.°


El poeta español Ángel González escribió:
Otro tiempo vendrá distinto a éste
y alguién dirá
debiste haber contado otras historias
La frase fue rigurosamente pintada
durante el movimiento de 68 en la
puerta de uno de los salones del primer
piso de la Facultad de Ciencias Políticas.
Durante muchos años me he quedado
pensando:
¿Pero había otras historias que contar?


Dentro de la escuela siempre realizamos  lecturas, ciertamente de diversas índoles,  solemos escogerlas más que nada de acuerdo a la clase, sin embargo esto se  puede volver una practica rutinaria, donde  solo nos importe que conteste 2 o 3 preguntas del pase de salida basadas en el texto, de repente esto me recordó que debo leer y escribir mi entrada de blog, disculpa  compañer@  lector, creo que me desvié del tema y de lo que cada palabra plasmada desea transmitir.

      Comencemos, el titulo del texto es la  curiosa  combinación de  dos palabras, una que es pragmática unida a estética, pero no solo visualizando a cada una con el significado cotidiano de un diccionario que podemos adjudicarles, sino que ver la  cohesión de las mismas, dando un solo significado el cual  es que no solo el estudio del lenguaje por si solo sino que este mismo lenguaje tiene una estructura única que cada autor determina, ya sea por la época, por las emociones, por su contexto, pero sobre todo  es la búsqueda de la liberación de conocimientos, bendito aprendizaje, ¿no creen?, lo que se desea es que el alumno al tomar el texto realice una acción introspectiva, que pueda relacionar cada  letra con la palabra que forma, a su vez con el significado dado y el análisis del significado en conjunto.


      El alumno puede crear  con su propia imagineria un sin fin de propuestas, temas ideas, pero esto solo sucede cuando existe  una sinergia entre  el autor  y el alumno, el cual se lleva acabo de manera sencilla, simplemente que el alumno se interese por el texto sin necesidad de crear presión sobre él, pues  esto crea un lazo contundente, en el caso contrario de no ser esto así no tendrá caso preguntarle que reflexión podría dar pues tal proceso no existe.

     Por otro lado esta  semana he escuchado videos de Denise Dresser y encontré el texto de uno de sus vídeos,  el cual se titula Estado de la Educación, donde  hace  un retrospectiva de la educación en México, realizando criticas sobre la educación pública, el hecho de pensar que los profesores pueden llegar a ser solo "maestros de libro" que ellos  luego suelen denominarse, bueno eso sucede en la Telesecundaría. escuchar a Denise  a creado en mi  el valor de plantearles cambios, uno de estos es la creación del Boletín Escolar, animarles a leer, a crear mostrandoles un poco de mi experiencia, de  como fue mi acercamiento a la lectura, pero no el hecho de solo leer por cumplir, sino que cada autor ha plasmado ideas en mi, al igual que me han definido como escritora, en momentos romanticista, en instantes realista, creando irrealidades que se vuelven reales.

    Retomo  lo  siguiente del discurso de Denise:

Y peor aún: millones de niños mexicanos haciendo planas, copiando párrafos, memorizando fechas, acumulando la ignorancia en la forma de datos inertes. Millones de niños mexicanos aprendiendo todo sobre los héroes que nos dieron patria, a los cuales no se les está educando para que sepan cómo ser ciudadanos activos en ella.

Que tan reales y fuertes son sus palabras, tristemente  vivimos de etiquetas, las cuales son inevitables, pero no imposibles de quitar, trabajemos en ello, ahora, no mañana ni en un futuro que aún no planteamos, sino del que ya estamos siendo partes dentro de este presente.

    Ha sido arduo el trabajo en la Telesecundaría pero no hay mayor reto que no se cumple que es el que no se hace, plasmar  en el alumno que ellos también son dueños de ideas, de creaciones, de innovaciones, que deben plantearlas, pero para ello requieren contraponerse o enfrentarse con autores donde años atrás han visualizado de distinta manera lo que ahora ellos  viven, se ilusionan, sueñan, plantean; sin embargo hay  algo muy cierto esta brecha es muy amplia pues no es la única escuela, existen muchas más donde se tienen los pensamientos atrofiados, se tiene que luchar por romper esta barrera que por años se nos han impuesto como una educación de calidad, es triste ver como la delicada pragmática es violada cruelmente, donde se pierde la esencia del autor, donde solo visualizan letras y no más allá de la entrega del propio análisis que dedica cada escritor en su texto, es claro que si no presenta cierta conmosión ante un texto, puede decirse que no existe una hiperreflexión el cual llene su aprendizaje y cause fulgor para poder crear algo nuevo.

    Por ahora esta parte  del libro me llena aún más de entusiasmo para seguir fomentando la necesidad de leer, hacerlo un vicio, crear interés, curiosidad y asombro, se logrará lo sé.

Vamos a ver la pintura, pero vamos averiguar el uso de cada color en el lienzo, pero no nuestro sino del autor.


° Entiéndase como 
1.Pragmática: Disciplina que estudia el lenguaje en su relación con los usuarios y las circunstancias de la comunicación.
2. Estética: Conjunto de elementos estilísticos y temáticos que caracterizan a un determinado autor o movimiento artístico.
Referencias: 
Denise Dresser, Comentario de la Doctora Dresser en el panel Contra la pared. Estado de la Educación. México Amurallado.
4 de noviembre del 2009.

Segunda Carta: No permita que el miedo a la dificultad lo paralice!




 

En esta segunda carta se habla mucho de el miedo, el temor a las dificultades y como esto puede ser una barrera que ya no nos permite avanzar, nos bloquea y a veces se opta por  la salida más “fácil” que  es desistir  y este es  uno de los peores errores: retroceder al empezar a encontrar obstáculos por miedo a enfrentarlos, es algo natural ya que el ser humano ha crecido y de alguna forma le han creado este ambiente, lo que se pretende es manejar este miedo, enfrentar los obstáculos con valentía, aprender a manejar ese miedo y sacarle provecho y así usarlo a favor.

 

Cuando aparecen o comienzan las dificultades u obstáculos en automático aparecen también los miedos y temores como por arte de magia y así es como también debemos pensar en las probabilidades que tenemos  para enfrentarlas y obtener el éxito, el chiste esta en no permitir que el miedo nos invada y paralice y aventurarnos a  estudiar nuestro entorno, que actuemos de acuerdo a lo que nosotros mismos vemos porque si nos ponemos atención, será más sencillo que nosotros mismos nos demos cuenta en dónde es necesario cambiar o recomponer.

Analizar para comprender, interpretar e ir armando, construyendo y hacer crecer la seguridad, nosotros como PEMS cada día vamos aprendiendo y también tenemos temores que debemos dejar a un lado para poder proponer, sugerir e innovar en nuestra aula.

Me encanto la frase que dice “No es posible leer sin escribir, ni escribir sin leer”

LA LECTURA EN TIEMPOS DE FACEBOOK: ¿Qué hacer con los textos largos y sin dibujitos?


“El buen lector, es aquel, que al terminar un libro
es capaz de escribir una página más.”


Entro al salón de clases, era la última hora, me encuentro con algunos alumnos platicando, otros viendo hacia afuera y otros cuantos bostezando; son los últimos 50 minutos de clase para salir de la escuela. Pegado en la pared, justamente arriba del pizarrón se encontraba una cartulina que tenía escrito “Apunta siempre a la luna, incluso si pierdes llegarás a las estrellas”, esto para que los alumnos sepan lo que espero de ellos, y no hay día en que no les recuerde que trabajamos para llegar a la luna.

¡Comencemos con la clase!, enuncio, y retomo el tema que abordábamos la clase pasada: ¿recuerdan que hablamos de la infraestructura y superestructura?, comentábamos la relación que hay entre ambos términos, su relevancia e impacto en el desarrollo económico y social de un país. ¡Pues bien! Es momento de indagar en el contexto de nuestro México cómo es que dichos temas cobran importancia.
Les pido que formen cinco equipos de seis personas, comienzo a repartir un juego de copias de artículos de una revista con los temas “La guerra en Michoacán” y “La cruzada contra el hambre”, al final noto que hay seis equipos, uno de ellos con ocho personas, dos con cinco integrantes, otro de sólo tres y sólo dos con los seis integrantes que solicité. El tiempo se agotaba, envié a un alumno a fotocopiar uno de los juegos de copias. Comenté: cada equipo tiene un artículo que describe problemáticas relevantes y actuales que acontecen en nuestro país, deben leerlo, discutirlo y completar el cuadro que está en el pizarrón de acuerdo al análisis que llevaron a cabo con sus equipos, elaboran un solo trabajo por equipo, anotan los nombres de los integrantes y me lo entregan, tienen 30 minutos.

La actividad inicia, algunos equipos platican, otros comienzan a leer, otros simplemente se quedan estáticos viendo hacia la ventana. Comienzo a rondar por todo el salón de clases verificando que se lleve a cabo la actividad, cada vez que ven que me dirijo hacia su equipo se inclinan hacia la compañera que lee y guardan silencio. Llego al equipo que está integrado por tres personas (jóvenes inquietos) les pido que lean y espero tres minutos para que estén atentos a la lectura, me voy a observar a otro equipo, el que tiene ocho integrantes, han formado un óvalo enorme con sus bancas, sin embargo un compañero lee mientras los demás procuran poner atención. Me dirijo a los siguientes equipos, dos de ellos conformados sólo por mujeres, algunas leen, otras peinan a la compañera de a lado asegurando que dicha actividad no interrumpe su atención en la lectura. Un equipo me llama y pregunta cómo pueden relacionar la lectura con los conceptos, les explico. Regreso al equipo de tres personas al observar que ríen y no leen, decido desengrapar las hojas y dar una a cada uno, les indico que cada uno lea su hoja y al final comenten lo que comprendieron de su lectura.
Me dirijo a los demás equipos y uno más ha terminado de leer y lo encuentro discutiendo el tema, otro aún está con la lectura y el equipo más grande de todos habla bastante fuerte, decido también desengrapar las hojas y repartirlas, les doy la misma indicación que al equipo anterior. Regreso con el equipo de tres personas y le pido a cada uno me expliquen lo que comprendieron de la lectura y lo realizan de manera inmediata, acto seguido les explico cómo pueden relacionar su lectura con la actividad y comienza un diálogo entre cuatro personas (ellos tres y yo) interesadas en comprender el porqué de la guerra en Michoacán y cómo podemos identificar las causas de dicha problemática, los dejo discutiendo el tema y escribiendo en su cuaderno. En mis siguientes rondas por el salón me encuentro con equipos que discuten intensamente los temas y me comparten sus opiniones: ¡Cómo es posible que el gobierno no haya visto la problemática en Michoacán! ¿Por qué los alimentos que donan las personas no llegan a manos de los necesitados?, considero que al final los responsables de solucionar el conflicto no sólo es el gobierno sino nosotros como ciudadanos, ya que en nosotros está el respetar, no robar ni agredir a los demás. Mi corazón late tan rápido que hace que mis manos tiemblen, suena el timbre y sólo me queda pararme frente al grupo y decir: chicos, ¡me han sorprendido, su trabajo ha sido magnifico, les agradezco su entusiasmo y les aseguro que el día de hoy todas y todos han llegado a la luna! Emocionados gritan y aplauden.

Cuando el lector se involucra en la lectura, la comprende, la analiza, la crítica, se apropia de ella, ha creado un nuevo conocimiento, ha generado un aprendizaje significativo.

Las experiencias que vivimos día con día nos permiten conocer, aprender y percibir los distintos matices de la vida; dichas experiencias taren consigo una caja llena de diversas emociones que nos ayudan y a su vez pueden influir de manera negativa en nuestro andar, una de ellas es el miedo, el cual en muchas de las ocasiones nos paraliza e impide continuar. La lectura es una de esas experiencias que nos puedo producir miedo, a no comprender, a no concentrarme, a ser elegido para leer en voz alta y trabarme.

Para transmitir a los alumnos que el miedo no debe limitarlos, se debe hacer hincapié en que tener miedo no es malo, lo malo es permitir que nos domine y dejar de realizar ciertas actividades.  Debemos darles las herramientas necesarias para enfrentar sus miedos, desarrollando la seguridad en sí mismos, no temiendo a la equivocación y promoviendo el esfuerzo constante.

En la lectura siempre nos encontramos con alumnos que aseguran no leer porque les aburre, no les gusta y otras tantas que se consideran incapaces de comprender los textos. Pero qué pasa cuando muchos de ellos no han intentado si quiera leer una página y aseguran no tener la habilidad de comprensión, ¿realmente lo han intentado?, ¿tuvieron una mala experiencia y no quieren repetirla? ¿Consideran que son incapaces de cumplir con los objetivos de la clase? ¿Tienen algún problema que les dificulta concentrarse en su lectura?

Como profesores tenemos el deber de tener altas expectativas de nuestros alumnos, contagiar la seguridad de poder lograr cada una de las actividades que se les solicita en clase, transmitir la seguridad para que se atrevan a intentarlo y celebrar con ellos el haberlo conseguido. Éste proceso debe ser sistemático y constante.

El hábito de la lectura, no debe presentarse sólo cuando el profesor lo solicita en una tarea, sino para especializarse en algún tema para una exposición, para consultar un término desconocido, para verificar la veracidad de cierta información, incluso para transmitir cierto conocimiento.
Y como parte de la lectura son imprescindibles ciertas habilidades que permiten que el sujeto identifique, analice, relacione y determine la importancia del contenido del texto con su vida cotidiana. Es por ello que debemos considerar el grado de los alumnos y las lecturas que son recomendables para ellos, evitemos ponerlos a leer fábulas cuando ya tienen la habilidad para comenzar a analizar textos más complejos, textos que los lleven a conocer el mundo que los rodea, con información trascendente en su contexto y útil en su aprendizaje.

Los alumnos están acostumbrados a leer, ¡vaya que lo están!, ¿pero cuántos de ellos llevan a cabo lecturas que les dejan algo útil? Quizá sea complicado hacer que ellos se interesen por las lecturas que les damos en clase, porque muchas de ellas son largas, de letras pequeñas, ¡sin dibujitos!; por ello siempre se debe anteponer el objetivo de la lectura, entretejer el tema de la clase con el contenido del texto, indicar qué es lo que se espera que analicen y comprendan del documento y principalmente solicitarles una conclusión y/o critica de dicho análisis.


Permitamos a los alumnos criticar, reconstruir los textos, molestarse, suspirar, discutir, dudar, sorprenderse, aburrirse y emocionarse, admirar, descubrir. Porque al final serán sus experiencias con la lectura, al final será su conocimiento, su aprendizaje, ¡su logro!

Has del miedo una virtud y de la lectura un placer para vivir



En el mundo de  la enseñanza donde muchos nos movemos sin siquiera tener la formación, mucho menos la vocación seguro nos enfrentamos al aspecto al que hace referencia la segunda carta, puesto que el miedo es una de las características del ser humano, no es que este mal tener miedo,  más bien yo considero que es la oportunidad de demostrar la fortaleza y de lo que estamos hechos  cada uno de nosotros.

En el texto el Miedo, no hace referencia a aquel que se siente cuando vemos una película de terror o al que podríamos tener si de repente escuchamos ruidos en una casa abandonada, no, se hace énfasis  en el miedo que representa hacerle frente a un texto, (como en mi caso a la hora de leer este texto), como si los libros fueran monstruos que nos quieren dañar y es que muchas veces solo leemos sin alcanzar el grado de comprensión y menos podemos llegar a establecer un diálogo con el autor, será acaso que para muchos de nosotros el miedo a la lectura parte desde el momento en que vemos el tema sobre el que tratará el libro, seguido de  el mal habito que seguramente tenemos muchos de los no lectores, que es el de quedarnos con las dudas que nos surgen mientras leemos, porque estamos poco habituados a consultar otras  fuentes como los diccionarios.

En mi caso y sobre todo en la práctica de la enseñanza se muy bien que debo perder ese miedo y  hacerle frente a los textos, a los libros; como dice un dicho popular “al toro por los cuerno” en este caso aplica la frase de “al libro por las hojas”, se que debo implementar mi capacidad de respuesta y análisis de los textos porque soy quien da lectura y redacción y aunque a veces el miedo parezca ser mas fuerte y por momentos (como a muchos otros) me gane la apatía, no tenemos que huir a los desafíos que se nos presenten, por el contrario hay que hacerle frente y tomar ese miedo como ventaja.

La tarea ahora (no solo para alumnos sino también para mi) es procurar vencer el miedo que representa el leer y analizar un texto, y el reto de estar conscientes todo el tiempo de que jamás podremos ser mejores si no aprendemos a enfrentar los miedos que nos ocasionan las lecturas, también debemos asumir que como Pem's tenemos que ayudar a los alumnos para que estos puedan ser sujetos críticos y analíticos,  haciéndoles ver que no debemos quedarnos sin luchar y sin poner un esfuerzo por vencer el miedo a la lectura.


“El miedo no anda en burro y menos deberá quedarse en nosotros”.

Segunda carta: Aceptar que no lees es el primer paso



Recuerdo la primer vez que leí a Laccan , todo el mundo decía que (dentro de la psicología) era un autor difícil de comprender, que a muchos intelectuales les costaba trabajo entenderlo y sólo lo sobrellevaban ¡en fin! De esos autores que quieres leer inmediatamente después de que escuchas de ellos; entonces decidí hacerlo ¡tenía que leerlo! encontré el “Seminario 1” y (más que listo) me dispuse a explorarlo, no había miedo, quizá un poco de nervios pero era más mi curiosidad…

…Al final no entendí ni jota, por más que busqué definiciones de palabras clave, hice preguntas a profesores, compañeros, etc. ¡no entendí nada! Más adelante seguí intentándolo y comprendí algunos de sus textos.

A través de este recuerdo me vienen a la mente varias preguntas: ¿es el miedo, la inseguridad y la falta de herramientas lo que imposibilita el deceso a vislumbrar las páginas de un libro? ¿A caso será que simplemente se necesita que los alumnos sólo sean más activos para que ellos puedan desmenuzar las ideas más abstractas de cualquier autor? ¿Y qué pasa si no existe miedo, ni inseguridad sobre nuestra propia capacidad para comprender cualquier texto (siempre y cuando éste esté asociado a nuestro perfil) lo comprenderemos? ¿Qué pasa si no?

En esta segunda carta, Freire plantea algunos supuestos interesantes: claro que la comprensión del texto no está estática esperando ser activada por quien lee, entiendo y secundo la idea de que el lector será tanto más productor de la comprensión del texto cuanto más se haga realmente un aprehensor de la comprensión del autor, sin embargo, desde mi punto de vista, lo más relevante de este segundo compendio, es la asimilación que Paulo (no Coelho) hace sobre la existencia de las razones que nos provocan miedo, angustia e inseguridad para leer, escribir o expresar nuestras ideas y pensamientos (eso último creo que lo inferí).

¿Es menosprecio hacia nosotros mismos o es que idealizamos a las demás personas al grado que creemos que no podemos aportar algo significativo? ¿Es culpa de la propuesta mecanicista leer-memorizar predicada en las escuelas? ¿Es acaso un mecanismo de defensa que resulta de la alerta de nuestro inconsciente hacia algún peligro? ¿Tiene que ver con nuestra infancia y el tipo de apego que tuvimos con nuestros padres? ¿Habrá alguna relación con nuestro Edipo no resuelto?

Creo que me viajé demasiado, no obstante, considero que ese sentimiento de inferioridad viene de más atrás y es inherente a nuestra empiria. No es posible leer sin escribir, ni escribir sin leer, a pesar de eso, lo hacemos (sólo lean nuestros intentos de publicaciones) por obligación, por conveniencia, por placer, etc.; es simple, pero ¿de qué manera podemos decirle a un alumno (que tiene ese miedo a equivocarse) que no comprendió un texto? ¿Cuál es la manera más sutil para mencionarle a una persona (a mí) que no sabe (sé) escribir?

Tal vez como docentes no nos será posible llegar a las raíces del (nuestro) miedo a leer/escribir, sin embargo, podemos tratar de aminorar ese estrés a nuestros alumnos reforzando sus pequeños logros, comprendiendo el contexto en el que viven/vivimos, acercándonos a ellos, motivándolos a intentarlo y, no sé, poniéndoles el ejemplo: leer y escribir con ellos, leer por placer, escribir en nuestros diarios, terminar nuestras tesis, publicar en nuestro blog y miles de cosas más y así tal vez, podríamos comenzar con nosotros mismos, quitarnos ese miedo, ese menosprecio: ¿¡y qué si no le entiendo!? ¿¡Qué si escribo peor que mi hermanito de primaria!? ¿¡Qué si nadie me entiende cuando hablo y escribo!? “aceptar que no lees es el primer paso” (Librerías Gandhi, 2013) y yo ya llevo un paso más que los que no lo aceptan.  

Referencias

Freire, P. (2004). "Cartas a quien pretende enseñar". Segunda carta. Buenos Aires: Siglo XXI, Editores Argentina

Librerías Gandhi (2013). Aceptar que no lees es el primer paso. Espectaculares.

2a Carta

No  permita que el miedo a la dificultad lo paralice.
El miedo es una emoción por la que pasamos debido a que percibimos algún peligro, riesgo o amenaza.

A lo largo de nuestra vida desde que somos pequeños  hasta en la actualidad todos hemos pasado por esta emoción, como el primer día de clases, pasar a exponer, realizar un examen, primer día en que dimos una clase, dar un tema que no dominamos, etc. No tiene nada de malo que sintamos miedo aunque a veces  resulta penoso y difícil de manejar, pero depende de nosotros que se convierta en una experiencia y/o aprendizaje  y no en un obstáculo que genere más miedo y no nos deje continuar o que al final no salgan las cosas como lo planeamos. Una experiencia en la que yo pase por esta emoción fue para  establecer algunas rutinas y que los alumnos las siguieran, por lo mismo que yo mostraba mi inseguridad los alumnos no lo tomaban como algo serio y se hacía un caos, poco a poco tuve que ir trabajando en eso y ha mejorado.

Por lo que observado,  los alumnos se muestran inseguros y con miedo ante situaciones nuevas que no dominan o que les cuestan trabajo, el inglés es una de ellas, para intentar resolver un ejercicio o pronunciar una frase se convierte en un “no puedo y no lo voy a hacer”, llegando a ser  un obstáculo.

Me parece muy interesante como el autor liga todo esto con la comprensión de la lectura, desde que daba clases en bachillerato me preocupaba que  a los alumnos les costara trabajo comprender lo que escribían o lo que leían, ellos preferían que se les dictara; por lo mismo no les gusta leer,  investigar o estudiar.


Es nuestro deber como Pems, reflexionar y mostrarnos empáticos con nuestros alumnos para comprender por los obstáculos y las situaciones que les generan miedo, para que de esta forma podamos encontrar estrategias para nuestros alumnos, principalmente con la lectura ya que son hábitos que no se han tenido desde la infancia y es importante que los desarrollen logrando que se motivación, seguridad y progreso. 

Segunda Carta: No permita que el miedo a la dificultad lo paralice.

Cartas a quién pretende escribir.
Segunda Carta: No permita que el miedo a la dificultad lo paralice.


El primer día de clases pregunté  ¿a quién le gusta leer? ¿a quién le gustan los libros?
Solo 5 manos en cada salón se levantaron. 
Esta carta me ha gustado mucho. Más allá del planteamiento que Freire hace sobre el miedo a las dificultades, me parece interesante la reflexión que nos propone sobre la acción de  leer: la lectura como un proceso íntimamente ligado a la escritura.
La lectura en una relación directa con la escritura completa un círculo de creación perfecto. Escribimos porque alguien nos lee. Leemos lo que alguien ha escrito. Realizamos ambas acciones porque somos seres creativos, capaces de reinventar la(s) realidad(es) que nos rodea(n), a partir de las palabras, a partir del lenguaje. De cierta manera si miramos la lectura ligada a la escritura como una sola acción que crea, piensa y reinventa la realidad, adquiere otra dimensión más allá de una simple acción como supone el acto de ver que alguien coge un libro. ¿Qué significa realmente coger un libro?
Esta pregunta me hace pensar en mis estudiantes, la mayoría de éstos corresponden a las estadísticas sobre los índices de lectura en nuestro país: bajos en el mejor de los casos, nulos en el peor. Si miro más cercanamente, observo que de la misma manera en que la lectura no ocupa un lugar relevante en sus vidas, la escritura tampoco; estas faltas se traducen en redacciones escolares que no cumplen criterios de organización o de comunicación. La pregunta resuena más profundamente en mi cabeza: ¿En este contexto qué significaría leer un libro?
Al pensar en esto, he tomado como una acción urgente y requerida acercar libros a los jóvenes, aunado con el ejercicio intimo de producir sus propios textos (historias, cartas, ensayos) y especialmente que esos textos estén relacionados con su vida cotidiana, con ellos o ellas como personas. Creo profundamente que encontrar un medio de expresión en la escritura les acerca inevitablemente al acto de leer lo que otros –como ellos o ellas- han escrito. De esta manera, se convierte en un dialogo abstracto que mantienen con diferentes personas sobre múltiples temas: es como si el mundo cobrará otra dimensión.
Evidentemente para que exista una curiosidad por la lectura es necesario que haya un contexto que le favorezca, que acerque la lectura y la escritura a los jóvenes, no de manera obligatoria y forzada (ya que solo crea antipatía) sino de manera evidente y sana: un medio de expresión, de comunicación. Desafortunadamente cuando miro alrededor no veo espacios que le otorguen a la lectura y escritura el lugar que se merecen. En mi escuela ni hay biblioteca. En mi escuela los jóvenes no escriben semanalmente sobre sí mismos, sobre su contexto, sobre otras realidades, sobre sus pensamientos. Tampoco leen, los libros se les escapan a los ojos. Mis estudiantes conocen únicamente libros escolares, pocos han leído autores que les motiven, que les hagan pensar, reír, soñar. La lectura es una obligación con grillete, esperan terminar la escuela para poder “liberarse” de ella y no volver nunca más al acto de “coger un libro”.

En este sentido, la responsabilidad que tiene cada persona que descubre el acto de leer-escribir es grande, no solo en las acciones individuales, sino en las sociales: pensar que merecemos tener espacios públicos que favorezcan la lectura, luchar por ellos, promoverlos. Gestionar para que cada escuela, cada estudiante tenga a su alcance la decisión de querer o no querer leer-escribir como un hábito. Empezar por nosotros/as mismas. 
2ª CARTA. “No permita que el miedo a la dificultad lo paralice”.
Siguiendo con la lectura de este interesante libro llegamos a la segunda carta que lleva por nombre “No permita que el miedo a la dificultad lo paralice”.
Por  lo regular, cada vez que nos enfrentamos a algo desconocido, nos llega una sensación de miedo, de temor; no por eso debemos desistir de la situación antes de intentarlo, al contrario, debemos de luchar contra ese miedo y esforzarnos aún más.  El autor nos comenta que es conveniente asegurarnos de qué nos provoca miedo, y si éste es real, determinar las posibilidades con las que contamos para enfrentar con éxito tales miedos.
Esto lo relaciona con el hecho de sentir miedo a la hora de enfrentarnos a un texto el cual no comprendemos a la primera, ningún texto es fácil, por lo que no debemos retirarnos y abandonarlo al primer obstáculo.  Nosotros como líderes que somos debemos asumir la responsabilidad de terminar la “tarea”, es necesario que nos atrevamos a tomar la iniciativa y aventuremos a analizar, a poner toda nuestra atención cuando estudiamos y comprender lo que estamos leyendo, solo así tendremos tal seguridad que ningún miedo podrá invadirnos.
Esta misma responsabilidad y sentido de posibilidad es el que debemos transmitirles a nuestros alumnos, bien sabemos que no están muy comprometidos a la hora de leer, sin embargo, lo hacen por obligación o a la fuerza, pero ¿Comprenden la lectura?, aquí entramos nosotros como PEM´s, que debemos orillarlos a la formación de una disciplina, para que comprendan el concepto, lo conozcan y lo manejen.
“Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.”


2° CARTA

SEGUNDA CARTA: No permitas que el miedo a la dificultad lo paralice.

La lectura comienza con el término miedo, el cual en ocasiones puede ser bueno, puesto que nos permite actuar impulsivamente, pero por otro lado puede ser malo puesto que no nos deja enfrentarnos a algunas situaciones que podrían traernos o dejarnos un beneficio, una experiencia o un aprendizaje y convertirse en un obstáculo muy difícil de vencer en diversas ocasiones.
El miedo también puede ser real o imaginario, es decir puede existir sin ningún “motivo real” o ser provocado por algo concreto. Y desde mi punto de vista cualquiera que sea el tipo de miedo debe de enfrentarse, puesto que si no se hace esto uno nunca sabrá que es lo que realmente se encuentra detrás de este miedo.  
Posteriormente la lectura liga este punto con la lectura y la no comprensión de la misma. Considero que la gran mayoría de las personas que lee no comprende al cien por ciento lo que está leyendo, y esto puede deberse a diversas razones: el ambiente no es el adecuado para llevar acabo la lectura, el contenido de la lectura es complejo y no me esfuerzo por entender lo que leo y no entiendo, porque la lectura no es de mi interés, porque no tengo las estrategias adecuadas de lectura, etc., siendo para mí el último punto la razón principal de la no comprensión de la lectura.
Recuerdo que en la primaria y hasta en la secundaría cuando se me pedía realizar un resumen de alguna lectura lo único que hacía era leer, subrayar algunas cosas (las cuales consideraba eran importante) y después transcribirlas al cuaderno y listo, mi resumen estaba hecho. Hasta que entre a la preparatoria fue cuando mi profesor de lectura y redacción me enseño realmente como llevar a cabo una lectura para tener una compresión de la misma.
Actualmente puedo darme cuenta que la mayoría de los alumnos están acostumbrados a hacer lo que yo hacía, sólo realizan la lectura y el resumen por cumplir, pero no se dan cuenta ni ponen atención en lo que leen y escribe, por qué, tal vez sea porque nadie hasta este momento les ha enseñado como realizar una lectura, porque uno como docente “no tiene tiempo” para leer y revisar detalladamente tantos trabajos o simplemente porque el docente tampoco sabe hacerlo.

Considero que a la lectura no se le da la importancia que realmente tiene, y son muy pocas las personas que realmente leen y entienden, puesto que no hemos aprendido ni desarrollado las estrategias adecuadas para realizar una lectura. 

SEGUNDA CARTA (NO PERMITA QUE EL MIEDO A LA DIFICULTAD LO PARALICE)

"no permita que el miedo a la dificultad lo paralice" esta frase me hizo pensar en los momentos en los que he tenido miedo en afrontar algo, algo verdaderamente  difícil  y que  pudiese  parecer imposible y aveces cuando algo nos parece  difícil  no intentamos superarlo por miedo a fracasar o la inseguridad de uno mismo. Pero es importante saber en si que es el miedo y como el autor lo menciona es un sentimiento de inquietud y que siempre esta ligado a la dificultad. El autor aterriza esta frase a un caso especifico, y que el cual quiero pensar que a la  mayoría  le ha sucedido. El estudio y la lectura.
Ciertamente tenemos o al menos en lo personal de leer un texto y no lograr una buena  comprensión  del mismo. Leer y en este caso comprender no es una tarea  fácil  es un proceso que implica riesgos pero si nunca se toma un riesgo no podremos saber que  sucederá. Comprender un texto es un gran  desafío  porque implica no solo leer por leer sino implica poner todo tu empeño y saber como hacerlo. Y esto le pasa a muchos alumnos que parece que les da miedo leer, estudiar les da flojera pero esa flojera es una barrera que ellos mismos ponen por miedo a no entender la lectura; y no solo los alumnos sino los profesores. Nosotros como docentes debemos dar el ejemplo, y aventurarnos a la lectura para poner compartir las experiencias o dificultades que encontramos en el camino y  así  ellos poderse guiar y mejorar. No es una tarea  fácil  ni para el docente ni para el alumno sin embargo nosotros como profesores debemos fomentar la lectura y el habito de estudio, siempre debe estar de la mano con los temas de cualquier materia, despertar en el  alumno  el  interés  de seguir leyendo sobre el tema de investigar mas de adentrarse al texto y conseguir una  sensación  de  satisfacción,  de  alegría, de placer, de necesidad y no convertirla en una carga. El estudiar implica leer y el leer implica escribir, entonces  deberíamos  tener un habito de estudio, un buen nivel de  comprensión  lectora y  así  se vera reflejado en la escritura, pues podremos plasmar mejor nuestras ideas o argumentos.
A  hoy y partiendo de esta lectura, yo como docente tengo una tarea muy importante que desarrollar en el  salón  de clases el de fomentar el estudio y a la vez la lectura. Los alumnos son pasivos con las lecturas y entonces  tendré  que encontrar la forma de hacerlos activos, y como menciona el autor es necesario tomar en cuenta  herramientas  que ayudaran a comprender mejor un texto como diccionarios, enciclopedias, etc. y no solo fomentar este habito en los estudiantes sino en mi misma, tomar la iniciativa de desarrollar un habito de estudio y  así  podre ayudar mejor a mis alumnos,

sábado, 1 de febrero de 2014

Enseñar-aprender

Primer Carta: Enseñar-aprender
En la primera carta que presenta Paulo Freiré, me parece muy importante  señalar el  significado que le da el autor a “enseñar y aprender”;  es un reto estar frente a un salón de clases enseñando a los alumnos ya que hay muchos obstáculos que se presentan y  se tiene que encontrar la manera de resolverlos. No significa que siempre vas a saber y tener conocimiento de todo ya que no hay un manual que leas,  te diga cómo actuar y que decir ante cada situación que se te atraviesa, sino que a través de las faltas  aciertos y dudas vas experimentando cada escenario, como dice el dicho “echando a perder se aprende” ya que no siempre todo va a salir perfecto sino que se trata de que con los errores que vayamos teniendo, aprendamos de ellos.

Una forma para adquirir conocimiento es investigando sobre el tema ya que aunque manejes el contenido puedes encontrar información que no conozcas o que te sirve de apoyo. Siempre es mejor ir más allá de lo que sabes.

Cada alumno es diferente y a muchos se les dificultan o se les facilitan  temas, contenidos  más que otros, es por esto que otro reto de él que se enseña y aprende es buscar estrategias para  que  el conocimiento no se convierta en algo inútil sin sentido sino en algo que puedan aplicar en situaciones de su vida cotidiana.

En mi opinión, una de las mejores formas en las que podemos aprender es escuchando a los demás y que mejor a las personas que les estamos enseñando,  nuestros alumnos. Muchas veces al estar enfrente nos confundimos y pensamos que nosotros podemos explicar y tener la razón pero no nos damos cuenta que no siempre es así, cada persona es diferente y  tiene sus propias opiniones, no siempre van a estar de acuerdo con lo que decimos o hacemos y sus aportaciones dentro de la clase son tan importantes que al escucharlas nos dan la oportunidad de complementar algún tema, formar algún debate o dar sugerencias para mejorar las clases. Para mí es muy importante escuchar a mis alumnos, ya que esto me ayuda a conocerlos y aprender siempre algo de ellos. Una experiencia que tuve es cuando daba clases en el Bachillerato un alumno se acercó a mí para dame su opinión de actividades o cosas que podrían implementarse y mejorarían las clases.


Me parece muy importante señalar que el autor comenta sobre la importancia de la comprensión, ya que por lo que he observado muchos alumnos les cuesta trabajo leer y entender la lectura. En la telesecundaria “Leonardo Vargas Machado”, en donde ahorita imparto clases de inglés, se ha implementado un proyecto llamado “Plan de Mejora”, el objetivo de este proyecto es abarcar tres aspectos en la lectura, la comprensión, fluidez y velocidad en la lectura. El problema de esto es que he observado que muy pocos alumnos están interesados en leer, ya que les cuesta trabajo comprender lo que dice. En mi opinión si desde la infancia se inculca la lectura, beneficiaría a los alumnos a reflexionar, analizar y crear sus propias ideas.