viernes, 31 de enero de 2014

PRIMERA CARTA Enseñar – aprender. Lectura del mundo- lectura de la palabra

Esta lectura hace hincapié en lo valioso e importante que  es enseñar, no por el simple hecho de hacer ese acto significa que realmente estamos haciendo algo grande o que estamos generando un cambio en el estudiante, porque muchas veces quienes estamos al frente de los alumnos carecemos de conocimiento acerca del proceso de enseñanza y creemos que el simple hecho de transmitir conocimientos ya es educar, sin embargo Freire en su primera carta nos hace ver que el enseñar no se reduce solo a este acto, plantea la idea de que al enseñar se deben reconstruir los caminos de la curiosidad, es decir no hacer de la educación algo bancario, un proceso en el que solo se da información y conocimiento por parte del maestro y donde el alumno sólo almacena y almacena esta información sin procesarla o siquiera plantearse la idea de que tan útil le puede ser o si lo que se le esta dando es  cierto o no.

Otro de los errores o de las prácticas más comunes entre quienes estamos frente a un grupo es el de considerar que para que un alumno comprenda algo, necesariamente tiene que aprender a escribir y después  aprender a leer, olvidando que estos dos procesos no tienen porque darse de forma separada, Freire habla de que nosotros como seres humanos tenemos sentidos  que nos permiten hacer una lectura del mundo, una lectura basada en la experiencia, aspecto necesario para poder conjuntamente con la escritura y la lectura completar el proceso de aprendizaje y enseñanza, partiendo del hecho de que el alumno antes de recibir un concepto o conocimiento ya tiene del mundo una visión, algo previo que  sin duda le puede facilitar la comprensión de lo que se le explica, de lo que lee e incluso de lo que escribe. Por ello se puede decir que estudiar implica leer pero no solo leer reducido al acto de pasar las hojas de un libro, sino complementado con el hecho de usar los sentidos y hacer la lectura del mundo.

Por el lado de los educadores, es importante que consideremos que al enseñar nos encontramos en un proceso también de aprendizaje, puesto que no basta con dar una lección buena y ya, para llegar a este paso es necesario hacer previamente un repaso, reaprender de lo que se enseña y en la propia practica desde mi punto de vista es conveniente replantearse, hacer un pausa y ver los esfuerzos que se hacen para que los alumnos alcancen a comprender, aprender y aprehender lo que se les da, por eso la labor de nosotros es indagar, utilizar todos los recursos posibles para hacer de la tarea de enseñar algo mucho más completo, en este sentido cabe destacar que muchos de los educadores (entre ellos me considero), carecemos del hábito de hacer labor de investigación, de lectura  de comprensión, aspectos importantes para la labor de enseñanza.

En conclusión, Freire en esta carta afirma que quienes tenemos la tarea de enseñar o pretendemos hacerlo, debemos hacer un trabajo previo de lectura, investigación, reflexión, que no basta con transferir conocimiento, que la lectura  y escritura no son procesos que deban separarse, así mismo hace mucho énfasis en que los educadores debemos desarrollar las habilidades de pensar, leer  y escribir, practicando aunque a muchos no nos guste tanto, dice Freire, se aprende a escribir, escribiendo y esta ha sido la primera experiencia con la que tenemos que seguir experimentando.


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