viernes, 31 de enero de 2014

Here goes nothing

Por Mario Olvera

La lectura del prólogo, introducción, primeras palabras y la primera carta de Cartas a quien pretende enseñar me llevan, irremediablemente, a mi experiencia como educador con Enseña por México (ExM). Tal vez debería decir que me lleva irremediablemente a la lectura del mundo con la que comencé a leer la palabra de Freire. Tengo muchas ideas en la mente que se mezclan y se interrelacionan unas con otras, tanto de mi experiencia con ExM como del estimulante libro de Freire. Y así, mientras las escribo las repienso y las reescribo, justo como Freire explica que siempre sucede. Mi intención es poder reflexionar sobre la práctica que realizo como PEM a la luz de las posturas de Freire, tanto de las posiciones ideológicas como de la relación que mantenemos mis alumnos y yo con el estudio-lectura-comprensión.

Desde mi perspectiva, en resumen Freire teme que la educación caiga en la trampa del “fin de la historia”; en la resignación de que le hemos dado al blanco: this is as good as it gets. Podemos, claro, mejorar por aquí y por allá, parchar detallitos como la hambruna o la desigualdad (económica, de oportunidades, educativa, you name it). Pero ya la hicimos. Dejemos atrás la inútil diversidad de ideologías y los utopismos ingenuos, ya vivimos en la utopía. De aquí pa’l real, perfeccionemos de la mejor manera -¿acaso la única?- posible: con el saber técnico.

Pero negar toda ideología no parte sino de una ideología misma, pues ¿qué clase se ve beneficiada de la ausencia de ideologías? Freire comienza y termina las palabras introductorias de su libro rechazando que se llame tías a las maestras por esto mismo. Llamarles así, explica, beneficia a la clase dominante al ablandar a las maestras y sus luchas democratizadoras (muy interesante es que una de estas luchas que los maestros deben reivindicar es por capacitación-evaluación, pero eso será tema de otra entrada). Debilita a las maestras y por lo mismo mismo beneficia a aquellos a quienes conviene que las cosas sigan funcionando como funcionan ahora: a las clases dominantes.

No pude evitar sino preguntarme a quién beneficia ExM. No es secreto que uno de los distintivos de éste programa y de toda la red Teach for All son las técnicas que el trabajo de 20 años han ido puliendo. Desde esta perspectiva, Teach for All pudiera parecer completamente “desideologizada”, en el sentido negativo que Freire explica: son los saberes técnicos, y solamente los saberes técnicos, los que permitirán el perfeccionamiento de nuestra oh-tan-cerca-de-la-perfección sociedad.

Pero algo he aprendido siendo un PEM: a ser concreto. Lo que pasa dentro del aula es el mundo del profesor. Y de los alumnos. ExM rechaza la paquetería de la que habla Freire, éste papeleo que dicta la forma en que el maestro debe dar su clase. Y da libertad de que sea el maestro (el PEM) quien decida qué es lo importante para él en su aula, y qué es lo importante para sus alumnos en el aula. De esta manera, en mi aula partimos de la conciencia de que algo no está funcionando bien y que podemos, obteniendo mejor educación, cambiarlo cada uno de nosotros (mis alumnos y yo) a la vez.

Quiero, a manera de análisis-reflexión, vincular mis prácticas como PEM a los conceptos de enseñanza-aprendizaje y a los de estudio y lectura-comprensión de Freire. Y cómo estos implican cierta ideología y posibilidad de cambio. Pero, así como dije al inicio de ésta entrada, conforme escribo voy repensando y entonces quiero releer, y luego escribir de nuevo. Solamente puedo imaginar lo rico que hubiera sido ir leyendo, en un blog, el proceso de Freire al escribir sus libros. Por ahora termino ésta entrada con un buen sabor de boca que deja volver a leer-escribir-comprender, muy seguro de que en futuras entradas podré explorarle aún más.

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