viernes, 4 de julio de 2014

El hombre light
Una vida sin valores
Enrique Rojas

“La felicidad es estar haciendo algo grande con la vida, algo que la llene y que vaya más allá de los propios intereses.

Esta lectura me parece muy interesante porque la sociedad ha tenido grandes progresos como descubrimientos científicos, acciones políticas, humanitaria, etc, pero a su vez está pasando por muchos problemas de los que ya conocíamos, teníamos una idea que existían o hemos conocido en este año de experiencia que llevamos dando clases y los podemos ver en las actitudes de los alumnos, las familias, los maestros, el sistema educativo, los políticos, nosotros como Pems, etc; en pocas palabra el hombre  se ha ido convirtiendo en algo light, un ser que ha perdido o carece de esencia y de valores y que tiene muchas características negativas como el materialismo, hedonismo, la permisividad, consumismo, el aburrimiento, el interés por todo y nada a la vez o la libertad convertida en libertinaje.

Dentro del contexto en el que doy clases, puedo observar muchas de estas características y me parece que es una situación preocupante, muy difícil de combatir y  me cuesta trabajo entender. Hay situaciones que ya son “comunes” en la escuela, por ejemplo es que durante el ciclo escolar hay muchos alumnos, principalmente mujeres, que ya no siguen estudiando por casarse, inclusive a unas semanas de salir y terminar la secundaria, deciden darse de baja por irse a vivir con su novio. Me parece que esto se debe a diferentes factores como que es una forma fácil de evadir la realidad en la que viven sin pensar en las consecuencias, sólo hay un interés de vivir el momento y el placer.

Aún teniendo el apoyo de maestros para realizar un proyecto de vida, no es suficiente para que los alumnos se propongan metas o encuentren cosas que les gusten y los hagan felices ya que muchas veces necesitan el apoyo de sus familias y/o están pasando por una etapa difícil, pero sin embargo es necesario que encuentren una motivación.


Como conclusión y cómo ya lo dije anteriormente se que es una situación muy difícil pero nosotros como personas tenemos que contribuir para que como sociedad cambiemos positivamente y necesitamos personas con un pensamiento crítico que piensen en el otro,  también quieran ayudar a mejorar el mundo pero principalmente que estén conscientes y cuando actúen o tomen decisiones lo hagan por buscar y encontrar su felicidad.

jueves, 19 de junio de 2014

Profesionistas comunitarios


“pourquoi écrivez-vous?” (¿por qué escribe usted?)
“Mi sombra me ha puesto en mi justo lugar”
“buscar una cosa es siempre encontrar otra”
“Y ya que sabemos además
Que tampoco existen paraísos futuros,
No hay más remedio, entonces,
Que ser el paraíso”
“Quizá a determinada altura
Las preguntas y las respuestas
Son exactamente iguales”
Roberto Juarroz

Plantearé  una pregunta inicial: ¿Cómo para que enseñar siendo PEM?, la respuesta a cambiado a lo largo de estos meses, eso quiere decir que han aprendido, es hora de pensar en una nueva respuesta la cual me  agradará leerla.
Por otro lado no solo  somos jóvenes con aptitudes, capacidades  y habilidades que seleccionaron en aquel tiempo, donde al leer la convocatoria de Enseña por México se plantearon ¿y por qué no postular?, ha pasado un lapso considerable, por lo cual ahora puedo decir que  ahora nos encontramos leyendo una publicación de una integrante que así como ustedes forma parte de la primer generación, de un primer año  que  está  a punto de concluir.
El titulo del texto es "Maestros  comunitarios y maestras   comunitarias", en el titulo nos denomine profesionistas comunitarios.

Veamos…
El texto bien se divide en tres breves bloques, pero necesarios:
1.Notas para las maestras comunitarias y los maestros comunitarios (MC)    
En el cual hablan de puntos cruciales que muchas ocasiones olvidamos o no los vemos en primer instancia, que son:
La educación como acción política
La enseñanza desde una perspectiva socioeducativa   
La igualdad como punto de partida
La confianza como modo de relación
La escuela como lugar para la alegría cultural  
2.Espacios de intervención y líneas de  acción
Con el equipo institucional del CAI
Con los directivos y los maestros de la escuela
Con los niños y las niñas
Con las familias
Un último bloque referente a:
 3. Estrategias
Muy útiles en estos tiempos como PEM´s
Tiempo de estudiar: con los niños y las niñas en la escuela, en el CAI o en un espacio comunitario
La escuela en casa: con las familias en el hogar
Las familias en la escuela: con las familias en la escuela, en el CAI o en un espacio comunitario
Es muy útil colocar  los temas ya que recordamos brevemente cual leímos y en el cual se extenderán  cada uno en sus comentarios. A mi manera hablaré brevemente de cada tema.

           El texto nos muestra que el rol que tenemos es muy amplio y por lo mismo es nuestro deber conocer, extraer, para así compartir con los nuevos integrantes, los nuevos PEM´s, el  valor que ellos tienen, las visualizaciones tan amplias que pueden obtener de esta sociedad, adentrarse a una realidad donde la calidad educativa no existe, ni la igualdad educativa es tangible, donde está todo plasmado en papel.
        Mostrar que es real la necesidad del apoyo de los padres en la institución educativa, que no se restringa, etiquete tanto al profesor como al padre de familia, cada uno tiene una manera distinta de ver las cosas, cada quien crea sus utopías, nuestra utopía es donde PADRES  DE FAMILIA-ALUMNOS-MAESTROS-COMUNIDAD  estén alineados, como buscar crecer educativamente, simplemente analizando las necesidades escolares adaptar los planes al contexto, al igual que exigir al estado una mejor calidad en sus materiales, pero el estado como lo sabrá  si nos limitamos a guardar las estrategias encontradas, para ello  debemos incidir creando, innovando, planteando, que tal que de aquí salen ideas para una nueva reforma educativa, para eso hay que plantear y trabajar para hacerlo real.
        La enseñanza tiene una vasta riqueza, me refiero a la PALABRA, a través de ella podemos enseñar adaptando, acomodando estratégicamente en las oraciones que transmitimos para que cada alumno capte la información, ya que no todos aprenden de la misma manera, los mismos alumnos en su dialogo te dicen cómo   perciben y acatan mejor el conocimiento.
           Un comentario que acaba de ocurrir esta semana que me impacto es sobre la confianza:
“El alumno no puede tener confianza con el profesor, porque se le terminará trepando en la espalda y no aprenderá nada”
      Opino que darle confianza a los alumnos nos ayuda a saber más de él al igual que la  manera en que beneficiaremos en cada clase, conociéndolos  a través de ellos mismo, sin etiquetas, sin prejuicios dejando claro que también fuimos chicos y chicas de su edad, con una calamidad de situaciones, por lo cual no serán juzgados, darles un motivo para que mantengan esa confianza, que comprendan que se gana y que cuando se tiene es una moneda de oro muy valiosa, con el cual podrá comprar la capacidad de confiar en sí mismo.
          Quitar la etiqueta que carga la escuela: Es un lugar triste y aburrido. Cuando realmente no es así, pintar de color cada lección, cambiar ciertas rutinas académicas como el dictar, pues no son robots que tienen que grabarse todo y replicar, más bien deben generar nuevos conocimientos desde un punto de partida, una base teórica y que nosotros los PEM´s somos ese medio, mostrar la  teoría a través de actividades cotidianas, creándoles motivos para ir a la escuela y no que lo sientan como obligación, porque muchos de los alumnos ya no ven necesario ir a otro nivel después de la primaria, creen que hay mejores oportunidades si dejan de estudiar, lo cual tal vez sea así, pero como exigir mejor educación si nosotros ya no la vemos útil. Demostrar a través de nuestra riqueza ideológica, cultural la alegría de aprender, mejor dicho obtener un gusto, desarrollar una interculturalidad en el aprendizaje.
             El mismo texto nos muestra una gama de oportunidades que también se pueden generar a través de la organización que es Enseña por México, realizar  foros de discusión, cubrir nuestras  propias necesidades como PEM´s realizando vinculaciones de enseñanza-aprendizaje, intercambios, foros, propuestas para las capacitaciones mensuales, crear acciones, propuestas así fortalecer realmente las capacidades de  cada uno, porque finalmente el que crece primero será el PEM y su primer beneficiario el alumno.
            Dentro de nuestra comunidad escolar buscar espacios alternos, no porque nos lo impongan sino que realmente se requieren para tener un mayor acercamiento a las necesidades de aprendizaje y desarrollo personal del alumno, no es necesario ser psicólogos, nosotros alguna vez tuvimos esas edades y observamos o tuvimos un amigo con características similares.
             Las estrategias son cruciales a la hora de dar la lección del día ya que sin ella no podemos tener un aprendizaje en el alumno, aprendemos que van de la mano con aspectos institucionales, es decir tener espacios adecuados, metas de aprendizaje por grupo y por institución, plasmar a través de actividades prácticas lo aprendido teóricamente; por otro lado buscar  el acercamiento, así como valorar la importancia del acompañamiento escolar del padre de familia en el aprendizaje se su hijo o hija, recrear y desarrollar la creatividad del alumno por medio de la danza, deportes, arte, entre otras, sobre todo su crecimiento personal reconociendo las emociones del alumno.
            El presente manual no solo debe ser para los maestros comunitarios sino también para los PEM´s, más para los de nuevo ingreso por que sería una manera de plasmar vivencias reales con pequeñas soluciones o maneras de afrontar una realidad, ya que todos estamos en constante aprendizaje y que mejor dar una herramienta de alguien que ya vivió dentro del contexto escolar mexicano las justicias o injusticias, dramas, beneficios, enseñanzas, retos, entre otras lecciones que nos ha dado ExM a lo largo de  este periodo.

Puesto que nuestra labor no termina en el aula, ni en los proyectos comunitarios, sino que continua en esa labor diaria de compartir el interés por educar y enseñar-aprender a nuestro país para su desarrollo en todo aspecto.

Gracias por la breve lectura, espero sus comentarios, respuestas a ciertas preguntas plasmadas, de igual modo me agradarán sus criticas, reflexiones, aportes, al igual alguien se anima a crear el manual de vivencias PEM 2013-2014
Lindo día.



jueves, 5 de junio de 2014

Retos del aprendizaje basado en problemas.

Elegí esta lectura por el gran parecido que tiene el modelo “Retos de aprendizaje basado en problemas” con el de Enseña por México.

En la lectura se hace mención  a la técnica de aprendizaje más común (memorización), la cual nos dicen sólo está centrada en la repetición de los contenidos, pero los alumnos no saben o no son capaces de aplicar lo aprendido. Esta técnica sólo les sirve al momento,  podríamos decir que sólo es útil para pasar la metería. Nuestra labor es evitar caer en esta técnica, y crear alumnos autónomos, con un pensamiento crítico, creativos, que sean capaces de tomar decisiones, que desarrollen habilidades comunicativas, capaces de trabajar en equipo, etc., para que ellos generen su propio aprendizaje. (Según este modelo y Enseña por México). Ambos nos dan técnicas las cuales al leer decimos ¨Son geniales, van a funcionar”, las aplicamos y no dan el resultado que queríamos, es más ni se acercan a lo que queríamos lograr, porqué pasa esto, acaso no somos buenos o soy tan mala impartiendo clases o qué pasa.

 Ambos nos dicen los alumnos deben un ser un agente activo, el PEM o profesor sólo debe ser un facilitador su papel es pasivo, el alumno es el que debe de “estimular su propio aprendizaje”, pero como haces para que el mismo alumno cuando entres al salón te diga “si profe hoy quiero una clase en la cual trabajemos X tema, porque en un futuro me servirá para … y así podré… ” en lugar de un “hoy denos la clase libre”, “nunca nos deja una hora sin trabajar”, “hoy no nos de clase”, “ya trabajamos mucho” etc., (o al menos esto es lo que pasa en mi contexto). Cómo haces para motivar a ese alumno que tanto te dice esas frases, al cual ya trataste de una manera especial y no vez cambio en el. Cómo puedes convertir a ese alumno en un alumno ejemplar en tan poco tiempo, cuando así ha trabajado a lo largo de toda su trayectoria escolar, y sólo tú eres quien quiere generar ese cambio en él, en verdad luchar contra la corriente es muy complicado. Es entonces cuando me pregunto en verdad sirven estos modelos, no son sólo un sueño guajiro. Pero bueno, seguiré nadando  contra corriente y no tratando de no ahogarme en el intento.   

Otro aspecto en el que coinciden es en darle al estudiante un problema para que él lo resuelva, el cual debe de ser creativo, enfocado en su realidad, para que así identifiques las necesidades del aprendizaje, busques información, se las des de una manera creativa, interesante y diferente y que así sean capaces de resolver no sólo el problemas que les des si no a los que se enfrenten en su vida diaria. Porque cuando tú haces esto ellos son capaces de tomar responsabilidades, generas en ellos una confianza y al mismo tiempo logras lo que te estas planteado. Pero la realidad es que ellos no están acostumbrados a pensar, ellos prefieren que les des la solución a su problema y si es posible que les digas que hacer y no conforme con esto que hasta lo hagas por ellos (o bueno esto es lo que pasa en mi contexto), cómo logro que este alumno no le dé flojera pensar, que busque alternativas de solución a sus problemas. (¡¡¡Por favor alguien deme una solución!!! :D)

Ambos modelos son muy padres y la verdad si llegáramos a generar cambios en la mayoría de los estudiantes sería genial. Estaría súper bien que en realidad trabajáramos en conjunto con los demás docentes (que en verdad el aprendizaje sea interdisciplinario) para generar este cambio. Yo siento que no hacemos esto por falta de compromiso, principalmente entre los docentes(o inclusive nosotros), cuántos maestros con los que trabajamos en verdad están comprometidos con lo que hacen, cuántos en verdad se dan cuenta del poder que tienen en sus manos al poder influir en sus alumnos en grado amplio, cuántos en verdad le dedican tiempo a planear sus clase, en imaginar y pensar cómo se desarrollará su clase, en preocuparse por lo que el alumno pueda aprender o sentir durante la clase. Trabajar individualmente y con tan poco tiempo de la manera en la que nosotros lo hacemos no creo que sea la mejor solución.

Ya para terminar no crean que todo en esta labor es siempre malo, creo que todos podemos hablar mínimo de un caso de éxito, el cual te lleno de satisfacción en un momento determinado. Nuestra profesión es linda y noble aprendemos mucho, aunque también nos saca canas verdes y arrugas prematuras. Linda tarde a todos y espero que su labor los llene de satisfacciones, buenos momentos y lindas experiencias. (No solo de enojos diarios, desesperaciones y frustraciones).

Debo confesar que me divertí mucho escribiendo esta reflexión ;-)       

La escritura permite trascender lo vivido...


Desde que leí este artículo sabia que tenía que compartirlo con ustedes; la escritura como bien sabemos es una habilidad que sin duda alguna debemos fomentar en nuestros estudiantes, pero esta habilidad que debe convertirse en habito debe comenzar desde nosotros. La lectura menciona una estrategia buenísima para recopilar experiencias, El diario de campo, que nos permite reflexionar sobre el trabajo que tenemos día con día, es una forma de registrar y visualizar acontecimientos que al final podemos analizar para hacer conscientes nuestras acciones en la practica diaria, que a veces sin darnos cuenta pasan desapercibidas. 

Bueno pues, para mi es muy común escribir notitas por todos lados, tanto que a veces no se ni de que son, no se sí les pase a ustedes, la lectura nos proporciona la estructura que podemos utilizar para hacer correctamente un diario de campo y no sólo esta estrategia la podemos usar como docentes, igual podríamos hacerlo como actividad desde inicio de curso para nuestros estudiantes y que vayan recopilando las experiencias que acontecen en su vida diaria. Pues bueno, espero que les agrade la lectura que comparto con ustedes y les sirva como estrategia. 

viernes, 16 de mayo de 2014

¿Hay un problema? ¡Yo lo soluciono!




He querido compartir esta lectura porque queda bien apropiada en estos momentos: nosotros estamos haciendo intervención social (en nuestras clases, en nuestros proyectos comunitarios) sin embargo no siempre nos damos o no tenemos el tiempo y el espacio para reflexionarlo. ¿Qué estamos realizando, cómo lo estamos haciendo y porqué?

Creo saber porque: es probable que cada uno de nosotros desarrolláramos  sensibilidad respecto a los problemas sociales que hay en nuestro contexto y en consecuencia queremos hacer algo para “solucionarlos”, “reducirlos” o “modificarlos”, en lugar de solo permanecer estáticos; quizá por nuestras historias de vida hemos recorrido el largo camino que nos ha traído hasta este punto. Definitivamente no somos los primeros. Desde hace tiempo que la solución de los problemas sociales son materia de estudio dentro y fuera de la academia; cada año, cientos de iniciativas se dan a conocer y cada una se plantea resolver. Parece muy fácil: ¿hay un problema?  ¡tiene que haber una solución¡ …Si fuera así de fácil, entonces debería haber más casos de éxito (a la fecha ya no tendríamos viejos y añejos problemas), pero la mayoría de las veces no es así.

Esto me hace recordar un momento de la lectura en el que se menciona que “un gran peligro de la intervención social es suponer que ésta es buena por definición”. Tener ideas bien intencionadas sobre un problema, no lo soluciona. Incluso pueden generar efectos contrarios a los que se espera. ¿Por qué algunos proyectos comunitarios fracasan? ¿Por qué a veces las “personas implicadas” en el problema parece que no quieren resolverlo? Es complejo resolver un problema. Las intervenciones sociales, como las que hacemos nosotros, como nuestros proyectos comunitarios, se convierten en acciones que desplegaran un concierto de ideas preconcebidas, intereses y poderes, prejuicios y estereotipos, conflictos y un grande etcétera, que pueden terminar más cerca de “soluciones” bien intencionadas o de “soluciones” más o menos certeras.

El punto clave para este desenlace creo que está en conocimiento bien profundo de lo que nos rodea, revisando cada una de las acciones que estamos llevando a cabo en nuestro día a día. Sin querer, en ocasiones reproducimos en nuestra práctica cotidiana las acciones que en general creemos atacar, por ejemplo reproducir o reforzar la idea de “pobrecitos que no se dan cuenta” al pensar que podemos ofrecer una interpretación mejor de la realidad, a la que –por cierto- acabamos de llegar y “resolver” todos los problemas de una buena vez. ¿Por qué nos legitimamos de esa manera? ¿Quién nos otorga el “poder” de cambiarlo todo sin preguntar antes “porque y para qué”? Todas estas acciones las reproducimos en la cotidianeidad y de tan cotidiana, resulta invisible, nos menciona la autora. Otra de estas acciones invisibles son nuestras ideas preconcebidas sobre “interventores” e “intervenidos”, el Ojo Divino. Es una añeja manera de intervenir: el interventor (el que llega) está más “capacitado” que las personas que están inmersas en el problema.

En este sentido tenemos muchas intervenciones que aportan recursos para implementar acciones que “resuelven inmediatamente” los problemas (al menos de manera temporal, por un día o una semana) pero que no reflexionan (es decir con un conocimiento profundo de lo que les rodea) por ejemplo en la siguiente situación: Los vecinos dicen “los jóvenes son unos “malandrines”, lo que tenemos que hacer es poner un montón de vigilancia en las calles para que de ésta manera no cometan actos vandálicos. ¡Solución del problema! Fin de la historia. Desde una perspectiva más reflexionada quizá nos demos cuenta de las siguientes cosas: la definición de “malandrines” es que pasan todo el día fuera de sus casas, en las calles por ejemplo, en grandes grupos y haciendo “suertes” con la patineta o bicicleta, se visten con jeans rotos, camisas holgadas…, ellos explican que hacen esto porque no tienen “a dónde ir”, es decir no hay espacios públicos dónde ellos puedan realizar sus “suertes” de patineta porque están muy motivados para participar en un concurso estatal de “skateboarding”. ¿Cuál sería el desenlace de esta intervención? Que al aumentar la vigilancia de las calles y “echar” a los jóvenes, éstos fueran a “ocupar” otros espacios y ahora sí de manera irrespetuosamente directa contra las casas: pintándolas sin permiso, como una manera de hacer notar su presencia.
No es fácil hacer una intervención social (llámese proyecto comunitario por ejemplo), para lo cual es fundamental conocer de manera profunda y  objetiva, es decir es necesario posicionarse (formar parte de…) y optar por una interpretación que se construye en la  relación entre quien “conoce” y quien “es conocido”, al fin y al cabo habla de una relación de igual a igual. Ninguno llega a imponer algo (como una idea o una solución), ninguno asume esta imposición.  

La propuesta final es construir iniciativas de intervención de manera horizontal y desde conocimiento profundo de lo que nos rodea en nuestro día a día. Eso quita el Ojo Divino al interventor: no es un mesías, no es quién tiene que  “poner las cosas bien de una buena vez”. Es un agente más que adquiere un posicionamiento dentro de esa realidad y que puede ayudar a construir desde la horizontalidad; además siempre tiene la opción de reflexionar una y otra vez  ¿Qué estoy realizando, cómo lo estoy haciendo y porqué? Esto es un cuento de nunca acabar, el conocimiento profundo es preguntarme siempre en la intervención, ósea en el proyecto comunitario ¿quién quiere cambiar qué y cómo quiere hacerlo y sobre todo porque quiere hacerlo?

Para ilustrar la importancia de conocer profundamente y construir desde la horizontalidad nuestros proyectos comunitarios, termino ilustrando con una viñeta de Quino. No nos pase cómo la amiga de Mafalda, en su bienintencionada idea de “darles de comer a los pobres”, como un absurdo de aquellas intervenciones que no se ponen a reflexionar sobre el asunto. 




jueves, 15 de mayo de 2014

Re–pensar al adolescente de hoy y Re–crear la escuela

Esta lectura en lo personal me fue de mucha ayuda para irme adentrando desde mi área de estudio al “mundo” de los adolescentes; todos sin excepción ya transitamos por esa etapa, bien o mal tenemos recuerdos adolescentes, pero siento que para muchos ese “mundo” se les ha olvidado, por lo tanto comparto esta lectura  que nos permite reflexionar sobre esta maravillosa etapa en la que se encuentran nuestros estudiantes.

Inicio con esta interrogante: ¿para ti, qué es un adolescente?, reflexionemos un poco.  Para mí, un adolescente es alguien que se está transformando, que tiene transitoriamente varios espejos rotos,  espejos donde miraba su infancia y niñez; espejos donde deja de verse con claridad; y no solo se vuelve borrosa la parte  física, sino la cultura en la que se encuentra, haciendo de estas dos una mezcla que debe poner de acuerdo.

Entre muchos sistemas que influyen en este desarrollo se encuentra la escuela. Para la escuela no solo los cambios corporales les causan problemas, sino los cambios conductuales; y es aquí donde me detengo un poco, ya que estos cambios exigen atención y respuesta por parte de la escuela.

Nosotros ya somos parte de una institución educativa, somos ese apoyo y estamos impactando a muchos adolescentes, los cuales reclaman acercamiento e interés por su realidad; ¿cuantas veces no se nos han acercado para pedirnos  unos minutos de nuestro tiempo?, hemos conformado un vínculo con los estudiantes, ellos saben que nos interesan, que no echamos en saco roto sus pláticas;  porque realmente nos importa su desarrollo no solo académico, sino integral.   

Estamos en la recta final de un año de múltiples experiencias, e iniciaremos un año más de impactos positivos con nuestros alumnos; impulsémonos y sigamos con el objetivo que desde un inicio nos apropiamos. Despertemos esa  “vocación  docente desde lo más profundo, asumiendo el compromiso de educar como tarea de servicio, reconociendo que en cada alumno hay un misterio que se debe respetar, que es su vida la que tiene que desplegarse y crecer, que la misión como docente es ser “puente” para que su misterio se devele, para que el amor a la vida se desarrolle en él.”


 "Educar para transformar"









sábado, 3 de mayo de 2014

Apatia en alumnos.



Tener el rol de profesores o educadores no es una tarea fácil ya que tenemos una gran responsabilidad y compromiso con nuestros alumnos y con nosotros mismos, vemos a nuestros alumnos a diario y tenemos gran influencia en ellos por lo que, es de suma importancia que esa influencia sea positiva y significativa.

Y como seguramente alguna vez  hemos escuchado: "la escuela, compañeros, maestros son como mi segunda familia" porque nuestros estudiantes pasan al menos de 5 a 8 hrs en la escuela, tiempo suficiente para que ellos tengan experiencias, creencias, posturas, decisiones en las que de una u otra forma nosotros hemos contribuido mucho o poco.


En ese tiempo vamos conociendo a nuestros estudiantes y seguramente nos hemos topado con alumnos que cumplen con tareas, ejercicios pero a la hora de participar en clase, dinámicas o trabajos grupales les es muy difícil integrarse o  no tienen interés por aprender o tener una buena nota.

Bueno pues tocando el tema de la apatía en estudiantes como lo dice el artículo que les compartí es necesario preguntarnos  ¿Por qué mis estudiantes se comportan así? ¿Cuáles son las causas? ¿Qué pasa por su mente?

Como lo dice el autor de este articulo el alumno a veces solo sabe que "tiene que estudiar" pero no sabe cómo ni por qué hacerlo y lo peor que hay docentes que organizan actividades con sus estudiantes y tampoco conocen su finalidad, no tienen claro los objetivos, no crean  expectativas de sus alumno o simplemente hay poca preocupación en el alumno y no se busca que hay detrás de ese comportamiento en qué circunstancias se encuentra el alumno y a veces solo nos centramos en que cumplan académicamente y tener un buen control en el aula. 

El alumno tiene una mochilita que lleva cada día y la llena con comentarios o actitudes que surgen en su entorno escolar (maestros, compañeros) esto puede ser negativo tanto como positivo (algunos ya traen esa mochilita llena desde casa)  nosotros como docentes debemos ocuparnos no solo en impartir clase sino también en llenar esa mochilita con cosas positivas que a su vez ayudaran a crear un clima favorable para cada alumno, logrando despertar su curiosidad, motivación, pasión por descubrir y aprender cada día mas.

Y bueno para no explayarme tanto me gustaría tomar estos tips que nos da en autor y me parecen muy buenos:

·          Dejar que el alumno hable y se exprese
·           Impedir que repita lecciones aprendidas de memoria
·            Inducirlo a utilizar otras capacidades además de las intelectuales
·            Promover la expresión de vivencias personales (qué viste, qué sentiste, cómo lo viviste?) y sobre todo sus opiniones (qué opinas sobre lo que estamos tratando?)
·            Procurar que el alumno establezca con sus compañeros una comunicación "constructiva"  y no meramente "informativa"
·            Sacar a flote las capacidades (trabajar con lo mejor que tiene cada uno)
·           Crear un clima donde cada uno se sienta valorado
·            Buscar el modo en que cada alumno triunfe en algo
·            Presentar a la educación como el desarrollo de capacidades (autodespliegue) y no como una  carrera de obstáculos o de vallas que hay que saltar
·           Procurar que al alumno aprenda a "amarse a si mismo"
·            Impulsar el crecimiento de la identidad: potenciar y promover más el SER que el TENER
·            Procurar que el "estudiante no se coma a la persona" 


Cuanto más valorado y aceptado se sienta el alumno más le ayudará a  avanzar en sus aprendizajes. Si el docente logra  tener una relación auténtica y transparente, de cálida aceptación, de valoración  como persona diferente, donde vea al alumno tal cual es, probablemente esto ayude al alumno  a experimentar y a comprender aspectos de si mismo,  a emprender y enfrentar mejor los problemas.  Sería muy ingenuo por otro lado, esperar y pretender que todo se dé en forma mágica. 

¿Educar en mentalidades?

¿Qué pretendo enseñar? Aún hoy es preocupante que después de casi un semestre entero no tengo la respuesta a esta pregunta ¿debería enseñar los contenidos académicos de los planes? ¿debería enseñar lo que yo creo que les puede ser de utilidad? ¿debería enseñar actitudes/comportamientos?
Recuerdo claramente haber leído un programa sobre actitud emprendedora, en concreto debías lograr que los estudiantes fueran creativos ¿cómo lo lograrías? ¡Claro! Era indispensable estudiar y aprender el concepto de creatividad, una vez aprendido al parecer podíamos asumir que los estudiantes sabrían qué es ser creativo y por consiguiente lo serían. Fin. Pasamos al siguiente “tema”….
Entonces me surgió una pregunta ¿cómo se enseña a ser creativo? O una más esencial ¿se puede enseñar a ser creativo?  

Quizá esta es la parte que más me ha costado digerir sobre el programa: Es importante trabajar actitudes, comportamientos y sobre todo mentalidades, pero ¿es posible enseñar esto dentro de un salón de clases? Es cierto que nuestro impacto en buena medida depende de ello: más allá de los números ¿cuántos estudiantes han cambiado sus expectativas de vida y sus compromisos con su educación a partir de mi intervención de 3 horas a la semana durante un semestre? Prefiero evitar pensar en una respuesta a esto.Y, en caso de ser posible ¿Qué actitudes o mentalidades quisiera enseñar? eso lo decide cada uno de nosotros ¿basándonos en qué cosa? Objetivamente en nuestras creencias, en lo que yo, tú o cualquier PEM creemos que puede serles útil a lo largo de la vida.

El sistema político ha diseñado al sistema educativo para respondes a sus propias necesidades y no a las necesidades del hombre como sujeto en desarrollo, como bien remarca Fullat la educación institucional siempre será política y privilegiará el desarrollo del sujeto en y para la sociedad y no al sujeto en y por sí mismo.

Desde que dejamos de ser puramente animales hemos basado nuestro desarrollo en la transmisión no genética de los conocimientos que posibilitan nuestra supervivencia: a esto llamamos cultura; esta cultura ha sido tan fuerte que ha logrado suprimir los instintos animales y someterlos a cánones sociales, ha creado conceptos, ideas y pensamientos, ha construido castillos en el aire sobre una base de realidad.
Nosotros, los hombres, hemos creado el bien y el mal, hemos adjetivado los hechos.

Desde pequeño, quizá incluso desde el vientre materno, el niño comienza a ser enculturado, primeramente a través de los lenguajes, después a través de la refinación de conceptos e ideas, de historias y mitologías, de expectativas, reglas y normas de convivencia. Una de mis clases favoritas fue la clase de pensamiento nahua, -In ixtli, in yollotl. Dar al hombre, un rostro, dotarlo de un corazón, porque, a diferencia de los animales, el hombre no nace, se hace ¿hacer un hombre? Labor de sabios y me excluyo de esa categoría.

In ixtli, in yollotl se forma desde el hogar, en acciones cotidianas, sencillas que van dotando de sentido la vida del pequeño y que le van presentando una visión sobre el mundo, el niño depende del mayor para aprender qué es lo bueno, aún no se ha formado, no está listo para discernir, en su mente no hay cosas buenas o cosas malas, esos adjetivos pertenecen al mundo de la cultura que se le impondrá, por ello concuerdo con Fullat en que educar (no solo en la escuela) implica un acto de violencia, un transgredir al otro y modificarlo en su pensamiento o comportamiento, implica un acto de poder.  

La conformación de la conciencia y la identidad deben responder en primera instancia a las necesidades del sujeto, y en segunda instancia a su relación con la sociedad; y es esta conciencia, particular e individual,  la que permitirá dictaminar la utilidad y validez de cualquier categoría moral.

Me es difícil pensar en colocar o elegir valores para etiquetar mi aula, para practicar o trabajar, aún así lo hago. Lo que es importante para algunos puede ser insignificante para otros: mi banderín de “respeto” se ahoga cuando al salir de mi clase entran a otra donde el maestro los sobaja y mi mismo banderín me hunde junto con él al ver que ponen más dedicación en su clase que en la mía, porque en esa clase hay “exigencia”.


Considero que mi deber es más bien orientar, guiar, más que enseñar o educar. Responder a sus preguntas con otras preguntas que les permitan reflexionar y reflexionarse, no dar respuestas hechas, no decirles qué es bueno o qué es malo, sino invitarlos a pensar por sí mismos qué es lo que ellos creen que es lo mejor asumiendo responsabilidades e implicaciones de sus decisiones. Al final prefiero que se basen en sus propias creencias que en las mías que les son ajenas. Esa es la forma en que espero aproximarme o vislumbrar aunque sea desde lejos, lejos, un pedacito del educar para sí.

jueves, 10 de abril de 2014

El drama del niño-adolescente-adulto dotado



Trabajar dentro de un aula, al igual que muchos otros trabajos, implica la interacción directa con otras personas y, en este caso ser, hasta cierto punto, responsable del progreso bio-psicosocial de los estudiantes. Es un trabajo tan arduo y tan grande como la misma necesidad de ayudar del que lo hace: el profesor.

En una escuela encontramos una diversidad de mentalidades en nuestros estudiantes, independientemente del grado de estudios; encontramos, por un lado, a los típicos “chicos malos” los que retan a los profesores, los que siempre echan relajo, nunca hacen tarea, interrumpen la clase, ponen apodos, se pelean, etc., y por el otro, también están los “estudiosos” los que siempre entregan tareas, participan en clase, nunca faltan (a menos de que sea causa de fuerza mayor) y siempre sacan 10 (o intentan lograrlo).

Hablemos primero de los “matones”: En el tiempo que llevo dando clases he escuchado muchos comentarios de colegas y amigos que siempre dicen lo mismo: ¡ya no sé qué hacer! “Parece que les vale, no entienden, ya hablé con ellos una y otra y otra vez y no cambian”,  “ya no los soporto, yo ya los reprobé (o pasé) para ya no tenerlos en mi clase” y en el peor de los casos, se refieren a ellos como los chavos sin futuro (o en ocasiones, no los describen así, sino con palabras altisonantes). Pero bueno ¿qué hacer con estos niños? ¿Será de verdad que no tienen un futuro y que siempre serán así de desma*****? ¿La solución es simplemente ya no lidiar con ellos, sacarlos de las clases y aprobarlos o reprobarlos así como así? Pienso que antes de buscar una solución, debemos saber por qué se comportan de esa manera ya todo en esta vida tiene un por qué (en lo personal, me identifico mucho con estos alumnos).

Bueno, ahora hablemos de esos alumnos que todos admiran, a los que ponemos como ejemplo: “¿por qué ese tal Pedro (el de arriba descrito), no puede ser como Ariel que entrega todo, que siempre participa, que saca puros 10 y no causa ningún problema?” (Léase con tono de desesperación) ¿Les suena familiar? Los niños como Ariel están programados a sacar siempre la mejor calificación, a entregar todas las tareas, a llegar temprano, a participar, a ser los mejores. Díganme ¿quién no ama a los alumnos como Ariel?

Pero Luis ¿qué fregados tiene que ver esto con la mugre lectura que leímos? –la respuesta es tan simple como complicada. Tengo varios alumnos Arieles y Pedros como cualquier profesor y me he dado cuenta que ellos actúan de manera similar, no es que a uno le valga mad*** su vida y haga lo que quiera y que el otro ande feliz por el mundo sin preocuparse por su futuro, no es así ya que –y aquí va lo bueno – los dos NO están haciendo lo que en verdad quieren hacer (música de suspenso).

¿Rebuscado? Sí, pero así me gusta escribir. Quisiera ejemplificar mi tesis con un par de viñetas: Uno de mis alumnos es muy, pero muy bueno en las clases, es muy correcto, nunca dice groserías, no toma ni fuma, en resumen es un Ariel; él ya sabe qué quiere estudiar, hasta sabe donde quiere trabajar, tiene un proyecto de vida bien estructurado, en el tiempo que le he dado clases, nunca, pero nunca ha fallado en nada. Un día, platicando con él, le preguntaba si alguna vez en su vida había reprobado alguna materia, él, sorpresivamente me dijo  “NO” – bromeando le dije: “¿qué pasaría si llegases a reprobar alguna vez?” Nada porque nunca voy a  reprobar – en eso una de sus compañeras respondió  –No profe, ni le diga porque sus papás lo matan – siguiendo con el juego le dije: “no has vivido, no te puedes ir del bachillerato sin sentir la sensación de reprobar alguna materia o al menos hacer algo interesante como irte de pinta–no profe, mis papás me corren de la casa si se enteran – Ahí terminó la conversación. Interesante ¿no?

Leamos otro ejemplo: Otro de mis alumnos, el que nunca hace nada, el que todos los profesores dicen que ya no tiene sentido apoyarlo, el que sólo viene para echar relajo, debe más de 10 materias, siempre se mete en problemas, al salir del bachiller se va a tomar y fumar con sus amigos, es amable, pero a mis espaldas me pone apodos y puede que hasta me miente la madre. Llega un día ­ –profe, quiero pedirle un favor – “¿Qué pasa?”es que ya debo tantas materias y dice el director que si repruebo otra más, me darán de baja del bachiller, ándele póngame un 6 – (después de un rato de discusión) “pero, ¿por qué no le echas ganas?Es que Ud. no sabe, yo he vivido muchas cosas en mi vida – (después de más conversación) Yo sólo vivo con uno de mis padres y desde pequeño he tenido que trabajar, yo me he hecho cargo de mis hermanos y la verdad es que a veces me siento hasta la mad***, quisiera mandarlo todo a la chin*** pero no puedo porque mi mama/papa/hermanos/ me necesitan (Léase con un nudo en la garganta)…

Alice Miller plantea el supuesto de que, en algún momento de nuestras vidas, (esencialmente en la infancia) los padres satisfacen sus necesidades (mentales y emocionales) con ayuda de sus hijos, a estos hijos los llama “niños dotados”: niños a los que se les dice qué DEBEN y NO DEBEN hacer, niños que ya tienen su vida planeada antes de nacer, niños muy educados y modositos, niños que son reprendidos por hacer algo “mal visto” por los padres, niños que son obligados a trabajar desde pequeños, que son unos talentosos, cantan, tocan instrumentos musicales, van a clases avanzadas, etc., niños que cuidan a sus hermanitos ¡en fin! Niños que no los dejan ser niños.

¿Qué pasa con estos padres? Vivieron los mismo, sus padres no los dejaron ser niños y ahora tienen que hacer lo que no hicieron durante su infancia (esa es la razón por la cual se desobligan de sus deberes como padres). Es un patrón: yo ya cumplí las necesidades de mis padres, ya trabajé desde pequeño para mantener a mis hermanitos, ya fui el contador/médico/abogado que mi padre nunca fue, ahora TÚ tienes que satisfacer mis necesidades y dejar a un lado las tuyas. Estos niños/adolescentes/adultos-jóvenes, no están haciendo lo que en verdad quieren.

Miller llama a esto “trastorno narcisista” (por favor no confundirlo con el término coloquial). Estos niños/jóvenes/adultos expresan dos tipos de personalidades: una personalidad grandiosa y una personalidad depresiva.

Grandiosidad: El hombre o mujer que se siente orgulloso de lo que hace, de cómo luce físicamente y de cómo lo admiran los demás, es el mejor, ve a los demás por debajo de él, tiene mucha confianza, casi nunca expresa sus emociones y sentimientos, por lo que puede ser un (a) pedante o el más humilde de todos, hace todo lo posible por hacerlo todo bien, son obsesionados en sus actividades, le molesta que las demás personas no cumplían con sus tareas, independientemente de si se apegan a las reglas sociales, buscan la perfección.

Depresión: tienen poca confianza en sí, pueden ser los mejores en todo, pero no lo reconocerán, externamente se siente inferior a los demás (generalmente de manera intelectual), no son muy sociables, expresan mucho sus emociones y sentimientos, nunca se sienten satisfechos con lo que hacen y aunque lo hagan bien, piensan que lo hicieron mal, quieren a toda costa dejar de hacer muchas de las cosas que les molesta pero no son lo suficientemente firmes para tomar la decisión, también son obsesionados pero sus actividades son selectivas.
¿Qué es lo que comparten los dos? Los dos se sienten superiores que los demás, sólo que el grandioso lo expresa con orgullo y el depresivo con odio, el primero piensa: “I am the best in the world at what i do” el segundo: “los demás me tratan mal, me hacen bullying, me insultan, me ponen apodos, porque en realidad soy superior a ellos”. Los dos, de cualquier manera intentan llamar la atención, siendo los mejores o los peores.

¿Para qué me sirve esto en el aula? Sólo para comprender si hemos estado alimentando el patrón: un profesor, de manera inconsciente, cumple una función materna/paterna, el niño/joven/adulto narcisista, intenta llamar nuestra atención, intenta alimentarse con nosotros, con los profesores, con sus amigos, con sus tutores o con el presidente de la organización (:D), de una u otra forma, intentan ser reconocidos, para poder satisfacer las necesidades de otros.

Una persona narcisista depresiva tiene tan, pero tan introyectada la ideología de sus padres, el hacer bien o mal las cosas es lo mismo: ¿por qué Pedro, a pesar de que he hablado con él, le he suplicado, le he pedido de rodillas que cambie, no lo hace? Simple, él tiene que mantener su postura narcisista que ha tenido desde niño, la que sus padres (biológicos o no) le han introyectado, tantos años, tantas barreras, tantas responsabilidades, no se van a acabar por una simple “charla motivacional”, él depresivo (el chico malo) tiene que sacar todas las frustraciones de alguna u otra manera para no volverse loco.

Por otro lado, me he dado cuenta que también se alimenta el lado narcisista del grandioso, sabemos que él siempre participará, siempre entregará todo, nuca faltará, pero ¿qué pasa cuando falla?: “¿qué pasó Ariel, por qué no entregaste esto o aquello?” (en tono de sorpresa) él sólo se siente culpable por haber quedado mal, por no cumplir con las expectativas, por más mínimo que sea el error, él se siente terrible y entonces, hará todo lo posible para que no vuelva a ocurrir (ya no saldrá con sus amigos, dejará de ver a su novia, no visitará a sus padres, se desvelará noches y noches, etc.); otro ejemplo: “haber chavos, vamos a revisar las firmas/tareas/sellos, nos basaremos en la libreta de Ariel porque él siempre entrega todo” y vuelve lo mismo.

Entonces ¿es malo sacar buenas calificaciones, esforzarse, ser el mejor, entregar todo a tiempo, hacer las cosas bien, ser reconocido, etc.? la respuesta dependerá del contexto, mi tesis es que no sólo debemos captar la atención de los chicos que están haciendo “mal las cosas” (entre comillas ya que desde mi perspectiva no lo están haciendo mal) sino también de los que lo están haciendo súper bien; muchos de estos alumnos se acercan a mí, diciéndome que quisieran hacer varias cosas, pero que les da miedo hacerlo, que nunca se atreverían, que prefieren, seguir la línea de la familia (independientemente si es ser una persona exitosa o si su “destino” es casarse y trabajar).

En lo personal, me interesa más el crecimiento personal de mis alumnos que el académico (soy de la idea de que trabajando el aspecto socio-psicológico, lo demás será más sencillo de solucionar) pero quisiera aclarar que esta postura psicoanalítica, NO es la panacea del entendimiento humano ¿nos ayuda? A mí sí, y mucho, pero ayuda más si lo vemos desde una perspectiva holística, tomando en consideración los demás factores que existen.

Psicólogos ¿quieren utilizar el conductismo, la terapia narrativa, lo sistémico, verlo desde una perspectiva educativa, social, transaccional? -¿Quién es ese pokemon? (Chiste local)- ¡háganlo! demás profesionistas ¿quieren visualizarlo desde una postura económica, médica, legal, pedagógica, etc.? También háganlo; creo que lo importante no es la postura epistemológica, lo importante es NO quedarnos con el “ya no sé qué hacer, ya no soporto a Pedro en mis clases ¡ya! Lo pasaré/reprobaré con tal de ya no verlo” "ya estoy harto (a), ya no quiero ser profesor" ¡Qué drama! y con Ariel ¿creen conveniente platicar con él sobre si en verdad está haciendo lo que él quiere? Decídanlo Uds.

Por otro lado, un niño dotado no siempre es grandioso ni tampoco siempre es depresivo, no lo tomen tan literal, es difícil poder ubicar el tipo de personalidad, pero lo repito: depende del contexto ¿Se puede ir de un extremo a otro? la respuesta es sí, ¿Cómo sucede eso? dependerá de la vida de cada individuo.

Por último y mucho más importante, no lo tomemos como una herramienta para aplicarla sólo con nuestros alumnos, apliquémosla en nosotros mismos ¿porqué me frustro cada que Pedro se me pone al pe…dro? ¿Por qué siento que nunca me rinde el día? ¿Por qué, me siento mal cuando algún compañero/amigo le va bien? ¿En verdad estoy haciendo lo que quiero hacer? ¿Tengo la asertividad para decirle a mi pareja lo que me gusta y lo que no? ¿Vivo con mis padres aún? ¿Tengo mucho miedo de dejarlos? ¿Me aterra la idea de estar solo (a)? De ley los que somos psicólogos hacemos todo lo posible por ayudar a los demás (trastorno narcisista everywhere) pero también pensemos ¿Tengo la profesión que hubiera querido tener o es la que mis padres decidieron? ¡Ya, son varias cosas! Aún así, quiero puntualizar, que hay algo llamado “proyección” que indica que cuando no tenemos resuelta alguna situación de nuestra vida, la asemejamos en los demás... A ese pokemon sí lo conozco.

Conocernos antes de querer conocer a alguien más, solucionar nuestros asuntos antes de querer ayudar a otros, para mí, esa es la mejor pedagogía (filosofía) que podemos llevar. Es muy importante hacerlo; recordar ¿cómo era yo en la adolescencia? hace que podamos aterrizar muchas cosas. En lo personal, yo era un Pedro (en todos los sentidos) y según mi “destino” era casarme y trabajar por el resto de mi vida, y entonces ¿qué pasó que ahora soy todo un Ariel? Explicaciones existen muchas (sino pregúntenle a mi analista) lo que sí sé, es que, estar bien con uno mismo ayuda demasiado a no caer en intolerancia hacia los demás, ser desma*** o ser matadito, es sólo la superficie de algo más profundo; nuestra labor no es solucionar los problemas de nuestros alumnos, pero lo que sí podemos hacer es, al menos entenderlos.   

REFERENCIAS

Miller, A. (2009). El drama del niño dotado. Buenos Aires: Tusquest Editores